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Grandes proyectos y locales vacíos: el Mercado del Norte expone una realidad que no acompaña

El renovado Mercado del Norte fue presentado durante meses como uno de los grandes motores para transformar el microcentro de San Miguel de Tucumán. Un shopping de tres niveles, decenas de locales, cuatro escaleras mecánicas, gastronomía, entretenimiento, un enorme bazar y hasta un espacio cultural forman parte de una apuesta de gran escala que la gestión de Rossana Chahla incorporó como una de las vidrieras de su proyecto urbano.

Pero mientras la infraestructura se acerca a su finalización, la realidad económica comenzó a imponer sus propios tiempos. La inauguración vuelve a demorarse porque alrededor de 20 de los 90 puntos de venta proyectados todavía no consiguieron ocupantes.

El edificio tiene un avance cercano al 98% y los trabajos estarían terminados el 29 de septiembre. Sin embargo, terminar la obra no significa poder abrirla. La falta de comerciantes dispuestos a ocupar todos los espacios puso un freno a los planes de inauguración.

La postal expone una contradicción difícil de ignorar: mientras se proyectan grandes intervenciones urbanas y nuevos polos comerciales, el sector privado atraviesa dificultades para llenar los espacios que esas mismas iniciativas generan.

De junio a agosto y de agosto a una apertura sin fecha

El Mercado del Norte acumula anuncios y modificaciones de calendario.

A comienzos de 2026, funcionarios municipales aseguraban que el edificio podría estar completamente habilitado en junio, antes de las vacaciones de invierno. Meses después, la intendenta Chahla habló de agosto como horizonte para la reapertura.

La fecha volvió a desplazarse. Luego apareció septiembre como nueva posibilidad y ahora, aunque la finalización de las obras está prevista para el 29 de este mes, la apertura al público quedó nuevamente condicionada.

Esta vez el inconveniente ya no está principalmente en la construcción.

El problema es comercial.

De los aproximadamente 90 puntos de venta previstos, unos 20 siguen disponibles. Es decir, más de una quinta parte de la oferta todavía busca interesados.

La propia intendenta reconoció que los empresarios le transmitieron dificultades para alquilar los locales y admitió que no resultaría conveniente inaugurar el complejo con espacios vacíos.

La concesionaria, por su parte, decidió no incrementar los alquileres durante los últimos meses como una forma de incentivar la llegada de comerciantes y marcas, una medida que también refleja las dificultades que atraviesa la actividad.

Un shopping pensado para 40.000 personas por día frente a un comercio que busca inquilinos

La dimensión proyectada para el nuevo Mercado del Norte contrasta con esos problemas.

El complejo tendrá gastronomía, servicios, entretenimiento, una plaza de juegos de aproximadamente 800 metros cuadrados, cuatro escaleras mecánicas y un bazar de unos 3.500 metros cuadrados. La empresa concesionaria proyecta además que por el edificio podrían circular unas 40.000 personas diariamente y calcula que, cuando funcione plenamente, podría involucrar a más de 500 trabajadores.

Son números ambiciosos para una economía comercial que actualmente encuentra dificultades incluso para completar la ocupación inicial del establecimiento.

La transformación del histórico mercado demandó una inversión privada estimada durante este año entre U$S 12 millones y U$S 15 millones. La concesión del inmueble, cabe aclarar, fue otorgada durante la anterior administración municipal y la inversión para recuperarlo corresponde al sector privado.

Chahla heredó ese proceso, pero convirtió su reapertura en una pieza relevante de su propia estrategia para el centro capitalino. La Municipalidad también estudia intervenciones complementarias en los alrededores, entre ellas la semipeatonalización de calle Maipú.

La discusión, entonces, excede al Mercado del Norte: plantea hasta qué punto los grandes proyectos urbanísticos encuentran correspondencia en la capacidad económica real de comerciantes y consumidores.

La economía pone límites a las grandes transformaciones

La administración de Chahla viene apostando a una transformación visible de distintos espacios de la ciudad y sostiene que esas intervenciones pueden atraer inversiones, generar empleo y recuperar el movimiento del centro.

En el caso del Mercado del Norte, esa expectativa tendrá ahora que atravesar una prueba concreta.

La infraestructura está prácticamente lista. El desafío es conseguir actividad económica suficiente para ocuparla.

Precisamente allí aparece el contraste entre los proyectos de gran escala y la realidad cotidiana. Un edificio moderno puede contar con escaleras mecánicas, espacios gastronómicos, juegos, propuestas culturales y decenas de locales; pero necesita comerciantes que puedan afrontar los alquileres y consumidores con capacidad para sostener su funcionamiento.

La demora del Mercado del Norte deja así una señal que va más allá de una fecha de inauguración. Las transformaciones urbanas pueden proyectarse desde los despachos y materializarse en grandes obras, pero su funcionamiento finalmente depende de una economía real que hoy muestra dificultades.

El renovado edificio puede convertirse, como esperan sus impulsores, en un nuevo polo del microcentro. Por ahora, sin embargo, su apertura deberá seguir esperando a que esa realidad comercial alcance a las dimensiones del proyecto.

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