El electorado joven, que fue uno de los principales respaldos de Javier Milei en 2023, comenzó a mostrar un marcado cambio de posición. Las últimas encuestas registran un fuerte deterioro de la imagen presidencial entre los menores de 35 años, mientras distintos sectores de la oposición buscan capitalizar un descontento que todavía no se traduce necesariamente en apoyo a una alternativa política.
El escenario adquiere especial relevancia porque casi el 53% del padrón estará compuesto por personas menores de 39 años. Si la tendencia se mantiene, ese segmento podría terminar teniendo un peso decisivo en los próximos comicios presidenciales.
El debate por la extranjerización de las tierras funcionó como uno de los últimos puntos de encuentro entre jóvenes y figuras públicas. El reclamo bajo la consigna “La Patria no se vende” reunió a artistas, deportistas y referentes con gran llegada en las nuevas generaciones.
Entre quienes expresaron su rechazo al proyecto estuvieron Lali Espósito, Catriel, Lisandro Martínez, Tini Stoessel, Emilia Mernes, Martín Cirio, Franco Colapinto y Antonela Roccuzzo. Las cifras de seguidores en Instagram también muestran el alcance de algunas de estas figuras: Tini Stoessel tiene 21,5 millones, Emilia Mernes 9,6 millones, Martín Cirio 1,4 millones, Franco Colapinto 5,8 millones y Antonela Roccuzzo 42 millones.
Para Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina, esta participación refleja un cambio de clima social. La aparición conjunta de figuras que habitualmente no intervienen en debates políticos, consideró, evidencia una sensibilidad diferente en parte de la sociedad.
El desplome entre los más jóvenes
Los datos de Atlas Intel muestran una caída significativa de la aprobación de Milei a nivel general: 37,1% aprueba su gestión y 62,4% la rechaza.
Pero el dato más contundente aparece cuando se observa la distribución por edades. Entre quienes tienen 16 a 24 años, la aprobación cae al 23,1%, mientras el rechazo llega al 76,9%. Entre los jóvenes de 25 a 34 años, Milei obtiene apenas 26,9% de aprobación frente a un 71,9% de rechazo.
La consultora Trespuntozero también detectó el deterioro de la relación entre el Gobierno y los jóvenes. Shila Vilker sostuvo que uno de los principales soportes políticos de Milei fue precisamente su capacidad para conectar con la opinión pública, pero que esa sintonía comenzó a deteriorarse especialmente entre los sectores juveniles.
El fenómeno no necesariamente tiene como único origen el debate sobre la extranjerización de las tierras. Para Vilker, el malestar está vinculado también con una situación económica que no respondió a las expectativas que muchos jóvenes tenían cuando respaldaron al libertario en 2023.
El endeudamiento de las familias, las dificultades laborales y la falta de mejoras en las condiciones de vida pueden estar alimentando la sensación de que el Gobierno terminó reproduciendo algunas de las prácticas de la política tradicional que Milei prometía dejar atrás.
La caída también aparece en otras encuestas
Opina Argentina difundirá una nueva medición con una aprobación general de Milei cercana al 36%. Aunque en este estudio los jóvenes continúan mostrando una valoración relativamente mejor que otros grupos, la caída resulta significativa: la aprobación en ese segmento ronda actualmente el 45%, después de haber superado el 70%.
Para Nejamkis, esa diferencia marca la magnitud del deterioro.
El problema para la oposición es que el alejamiento de Milei no se traduce automáticamente en adhesión a otra fuerza. Muchos jóvenes pasan directamente al grupo de los desencantados y podrían incluso optar por no concurrir a votar.
Una generación cada vez más distante de la política
El desafío excede al oficialismo. Las fuerzas opositoras también enfrentan dificultades para interpretar y representar a una generación que se relaciona con la política de una manera muy diferente.
Lara Goyburu, de Management & Fit, advirtió que los jóvenes se informan y participan en espacios que los partidos tradicionales todavía no comprenden. No concurren necesariamente a unidades básicas, comités o estructuras partidarias tradicionales, sino que desarrollan buena parte de sus vínculos políticos y sociales en otros ámbitos.
Los datos del observatorio Pulsar-UBA refuerzan esa tendencia: 7 de cada 10 jóvenes aseguran estar poco o nada interesados en política; 81% no habla de política con sus amigos y 65% tampoco lo hace en el ámbito familiar.
La paradoja es que, pese a esa distancia, entre los jóvenes existe una mayoría que mantiene una preferencia por la democracia. El problema es que esa valoración convive con una fuerte indiferencia hacia la política partidaria.
Kicillof busca disputar ese electorado
En ese escenario, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, uno de los dirigentes opositores mejor posicionados frente a Milei, prepara una actividad para el sábado 22 de agosto en San Martín, donde lanzará la rama juvenil del Movimiento Derecho al Futuro.
El encuentro había sido previsto originalmente para el 6 de junio, pero fue postergado por el fallecimiento del Indio Solari.
La agenda estará concentrada en cuestiones que afectan directamente a los jóvenes: salud mental, trabajo, educación, vivienda y uso de las tecnologías. Cada eje tendrá un documento para promover el debate y el cierre estará a cargo de Kicillof.
El desafío, sin embargo, es mucho mayor que organizar una actividad partidaria. Con los sectores adultos atravesados por la polarización política de los últimos años, el voto joven aparece como uno de los principales territorios en disputa.
Milei llegó al poder en 2023 con una fuerte conexión con esa generación. Hoy, los números muestran que esa relación se deterioró de manera considerable. La incógnita electoral será qué harán esos jóvenes: si migrarán hacia una alternativa opositora, si buscarán una opción por fuera de los espacios tradicionales o si directamente decidirán alejarse de las urnas.
