El consumo interno de carne vacuna continúa en retroceso durante 2026, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del precio de los alimentos.
El consumo de carne vacuna cayó alrededor de un 12% en lo que va del año, según los últimos datos del sector, y los argentinos comen actualmente casi 5 kilos menos por habitante que en el mismo período de 2025.
La baja refleja el impacto que tiene la situación económica sobre los hábitos de consumo. Con ingresos que no logran acompañar el costo de vida, la carne vacuna se convirtió en uno de los productos que muchas familias redujeron o reemplazaron por alternativas más económicas.
El retroceso del consumo interno se produce además en un contexto de aumentos en los precios de los alimentos y de una recuperación desigual de los salarios. Para muchos hogares, sostener el nivel de consumo de carne que tenían años atrás resulta cada vez más difícil.
La caída también representa un desafío para la cadena cárnica, que depende tanto del mercado interno como de las exportaciones. Mientras el sector busca sostener la actividad, el consumo doméstico continúa mostrando señales de debilidad.
El dato vuelve a poner en evidencia el deterioro del poder de compra: menos carne en la mesa aparece como otro indicador de cómo la situación económica está modificando el consumo de los argentinos.
