El Presidente atribuyó el aumento de la morosidad a decisiones de consumo y defendió las altas tasas de interés para quienes no acceden al crédito bancario.
El presidente Javier Milei volvió a cuestionar a las familias endeudadas y atribuyó el aumento de la morosidad a decisiones personales de consumo. Durante el acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, aseguró que parte de los créditos impagos se originó en la compra financiada de televisores para seguir el Mundial.
“Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no”, afirmó Milei. Según el mandatario, la morosidad en ese segmento habría alcanzado el 50%.
Milei buscó relativizar el nivel de endeudamiento y sostuvo que Argentina presenta mejores indicadores que Estados Unidos y otros países de la región. También descartó que exista un problema generalizado que requiera una intervención estatal.
Defensa de las tasas elevadas
Durante su discurso, el Presidente defendió las altas tasas aplicadas por financieras y prestamistas a quienes no reúnen las condiciones para acceder al crédito bancario tradicional.
En ese contexto, justificó los intereses elevados por el mayor riesgo que asumirían las entidades al prestar dinero a esos sectores. Entre otros casos, mencionó el negocio financiero de Mercado Pago, cuyo propietario es Marcos Galperín.
Milei sostuvo que una eventual asistencia estatal para aliviar las deudas terminaría beneficiando a bancos, financieras y prestamistas con recursos públicos.
Críticas a periodistas y dirigentes
El Presidente también volvió a cargar contra periodistas y economistas, a quienes calificó de “simios” e “imbéciles con credencial”.
Uno de los momentos más tensos del discurso se produjo cuando insultó al expresidente Alberto Fernández, al que calificó de “hijo de remil putas”, una expresión que fue acompañada por aplausos de parte del auditorio.
Hacia el final, Milei se dirigió a los empresarios vinculados al sector agroexportador y los instó a respaldar su gestión frente a lo que definió como “operaciones kuka”.
“O nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos”, advirtió ante los empresarios rosarinos.
