La confirmación de Alejandro Trápani como candidato a intendente de Tafí Viejo expone una estrategia del espacio que conduce Lisandro Catalán: incorporar dirigentes con experiencia electoral provenientes de otras fuerzas políticas. El empresario fue candidato del PRO y de Juntos por el Cambio en 2023 y ahora competirá con el sello libertario. La apuesta abre un interrogante: ¿La Libertad Avanza está construyendo una nueva dirigencia o reciclando figuras de la política tradicional que tanto cuestiona?
La Libertad Avanza se prepara para las elecciones provinciales de 2027 con una estrategia cada vez más visible: buscar dirigentes con trayectoria territorial, experiencia política o reconocimiento público, aunque hasta hace poco tiempo hayan militado en partidos diferentes al del presidente Javier Milei.
El caso más reciente es el de Alejandro Trápani, empresario citrícola y actual gerente regional de ANSES en Tucumán, quien fue confirmado como candidato a intendente de Tafí Viejo con el respaldo de Lisandro Catalán, presidente provincial del espacio libertario.
La novedad no está únicamente en la candidatura, sino en el recorrido político del protagonista.
En 2023, Trápani se presentó para conducir el mismo municipio, pero bajo el sello de Juntos por el Cambio. Entonces pertenecía al PRO y formaba parte del armado provincial que llevaba a Roberto Sánchez y Germán Alfaro como candidatos a gobernador y vicegobernador.
Tres años después, el dirigente cambia de espacio político y se prepara para disputar nuevamente la intendencia, esta vez con la bandera violeta.
Su incorporación no es un hecho aislado dentro del crecimiento libertario tucumano. Forma parte de una construcción política que parece privilegiar la posibilidad de competir electoralmente por encima de la procedencia partidaria de sus integrantes.
Y allí aparece una contradicción que merece analizarse: un partido que construyó buena parte de su identidad cuestionando a la denominada «casta política» comienza a nutrirse, también, de dirigentes que participaron durante años de las estructuras tradicionales.
Trápani: del PRO a La Libertad Avanza, con la intendencia como objetivo
El recorrido de Alejandro Trápani permite comprender cómo funciona esta estrategia.
En las elecciones de 2023, el empresario obtuvo aproximadamente el 17,58% de los votos en su intento por llegar a la intendencia de Tafí Viejo. Aunque no consiguió derrotar al peronismo, logró instalar su nombre entre los principales referentes opositores de la ciudad.
Ese capital político es precisamente lo que La Libertad Avanza puede aprovechar.
En lugar de comenzar desde cero con un candidato sin experiencia electoral, el espacio que conduce Catalán suma a una figura que ya participó de una elección, conoce el territorio y cuenta con antecedentes de competencia frente al oficialismo.
Además, Trápani ya forma parte de la administración nacional. A fines de 2025 fue designado al frente de la Gerencia Regional de ANSES en Tucumán, luego de la salida de Sebastián Salazar.
Su candidatura también evidencia el deterioro de las relaciones entre distintos sectores de la oposición provincial.
Este jueves, en declaraciones radiales, Trápani cuestionó al PRO por haber avanzado en un armado sin convocarlo y defendió su incorporación al proyecto libertario como parte de una renovación política.
La explicación introduce una paradoja: quien hace apenas tres años representaba a uno de los principales partidos de la oposición tradicional ahora cuestiona a esa misma estructura y se presenta como parte de una alternativa nueva.
Cambiar de partido no constituye necesariamente una contradicción ideológica. Las alianzas evolucionan y los dirigentes pueden modificar sus posiciones.
Pero cuando una fuerza política se presenta como una ruptura profunda con las prácticas anteriores, resulta razonable preguntarse qué ha cambiado realmente: las convicciones de quienes se incorporan, sus propuestas de gobierno o simplemente la organización partidaria que les ofrece mejores posibilidades electorales.
Radicales, republicanos y dirigentes del PRO: el armado libertario abre sus puertas
Trápani no es el único referente con antecedentes en otras fuerzas que encontró un lugar dentro del espacio libertario.
En Concepción, el intendente Alejandro Molinuevo, proveniente del radicalismo, se incorporó a La Libertad Avanza y aparece en el escenario electoral con posibilidades de buscar un nuevo mandato.
Otro ejemplo es Gerardo Huesen, diputado nacional y exlegislador provincial de Fuerza Republicana, quien se sumó al esquema libertario después de las elecciones presidenciales de 2023.
Huesen es uno de los nombres considerados para competir por la intendencia de Banda del Río Salí, aunque esa candidatura todavía no fue confirmada.
Estos antecedentes muestran que el crecimiento territorial de La Libertad Avanza no depende exclusivamente de dirigentes formados dentro del liberalismo libertario.
También se alimenta de estructuras, experiencias y trayectorias provenientes del radicalismo, del PRO y de Fuerza Republicana.
La incorporación de estos referentes puede interpretarse desde dos perspectivas.
Por un lado, representa una decisión pragmática. Un partido que pretende disputar la Gobernación y las intendencias necesita candidatos conocidos, equipos de trabajo y presencia territorial. Construir todo eso exclusivamente con militantes nuevos supone un desafío considerable.
Por otro lado, la estrategia plantea dudas sobre el alcance de la renovación política que promete el espacio.
La llegada de dirigentes de otros partidos puede ampliar la base electoral, pero no garantiza por sí misma una modificación de las prácticas de gobierno.
Hay, además, un contraste político reciente.
El pasado 5 de octubre, La Libertad Avanza rechazó participar de una mesa opositora convocada por el PRO para discutir acuerdos electorales con otros espacios.
El partido de Catalán cuestionó expresamente las negociaciones destinadas a distribuir candidaturas y cargos, aunque aclaró que aceptaría a quienes quisieran incorporarse individualmente al proyecto libertario.
La diferencia es importante: el espacio no quiere negociar una coalición entre partidos en condiciones de igualdad, pero sí está dispuesto a recibir dirigentes provenientes de esas mismas organizaciones.
En términos políticos, el mensaje parece ser claro: la incorporación es bienvenida siempre que se produzca bajo la conducción y las reglas de La Libertad Avanza.
Una fórmula que permite sumar nombres, estructuras y potenciales votos sin necesidad de compartir formalmente el liderazgo con otras fuerzas.
¿Renovación política o el mismo elenco con una camiseta diferente?
El caso de Tafí Viejo también debe analizarse dentro del objetivo más ambicioso de Lisandro Catalán: disputar la Gobernación en 2027 y consolidar una alternativa al peronismo en toda la provincia.
El dirigente ya confirmó su propia candidatura a gobernador y comenzó a presentar nombres para diferentes municipios.
Soledad Molinuevo competirá por la intendencia de San Miguel de Tucumán, Agustín Delacroix representará al espacio en Yerba Buena, Daniela Cruz Martínez lo hará en Alderetes y Constanza Cruz en Monteros.
La estrategia combina perfiles que buscan instalarse electoralmente con dirigentes que llegan desde experiencias políticas anteriores.
Ese esquema puede resultar eficaz. La Libertad Avanza necesita transformar el apoyo que consiguió en elecciones nacionales en una estructura capaz de competir por el poder provincial y municipal.
Sin embargo, el escenario tucumano presenta una particularidad: buena parte de la oposición ya conoce las consecuencias de las divisiones, las alianzas circunstanciales y los cambios de camiseta.
Durante años, diferentes partidos intentaron construir alternativas al predominio del peronismo, muchas veces con dirigentes que se trasladaban de una coalición a otra según las circunstancias electorales.
Ahora, un espacio que se presenta como distinto comienza a incorporar algunas de esas mismas figuras.
Eso no demuestra que sus propuestas sean idénticas ni que sus nuevos integrantes carezcan de convicciones. Pero sí debilita cualquier pretensión de identificar automáticamente un cambio de sello partidario con una renovación de la política.
La verdadera diferencia debería expresarse en las propuestas, en los mecanismos de selección de candidatos, en la transparencia y, eventualmente, en la forma de gobernar.
También habrá que observar qué lugar tendrán los militantes que construyeron La Libertad Avanza desde sus comienzos frente a dirigentes que llegan con una estructura propia y antecedentes electorales en otras fuerzas.
Porque si los lugares más competitivos terminan reservados para quienes ya participaron de la política tradicional, el discurso contra la vieja dirigencia podría encontrar sus propias contradicciones dentro del partido.
Con Alejandro Trápani, La Libertad Avanza suma un candidato conocido en Tafí Viejo. Desde la lógica electoral, es una incorporación que puede fortalecer sus posibilidades.
Pero, al mismo tiempo, deja planteada una pregunta que acompañará al espacio durante todo el camino hacia 2027.
¿La Libertad Avanza está formando una nueva generación de dirigentes o se está convirtiendo en el nuevo destino de políticos que antes competían con otros sellos?
La respuesta no dependerá del color de las boletas ni de las declaraciones contra la vieja política.
Dependerá de quiénes sean finalmente sus candidatos, qué ideas defiendan y qué prácticas estén dispuestos a cambiar.
Porque cambiar de partido es relativamente sencillo. Lo verdaderamente difícil es demostrar que también cambió la manera de hacer política.
