El plan de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán para reformular el sistema de colectivos abrió un nuevo frente de conflicto. La Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT) advirtió que la reducción de kilómetros prevista por la gestión de Rossana Chahla podría tener un efecto directo sobre los trabajadores y derivar en la pérdida de puestos laborales.
La entidad empresaria prepara un documento con observaciones al proyecto presentado a fines de julio por la Intendencia. Aunque desde AETAT definieron sus planteos como “críticas constructivas”, uno de los puntos centrales pasa por las consecuencias que tendría reducir un 20% la cantidad de kilómetros recorridos por las líneas urbanas.
El municipio sostiene que esa modificación permitiría bajar aproximadamente $1.500 millones mensuales de los costos operativos y avanzar hacia un sistema más eficiente. Los empresarios, sin embargo, alertan que achicar recorridos también podría significar necesitar menos personal.
AETAT advierte sobre posibles cesantías
El vicepresidente de AETAT, Jorge Berretta, reconoció aspectos positivos de la propuesta municipal, pero planteó que existen puntos que deberían ser revisados antes de avanzar con su implementación.
La principal preocupación está vinculada con el empleo. Según explicó el empresario, una reducción importante de los kilómetros que realizan diariamente las unidades tendría consecuencias sobre la estructura necesaria para operar cada línea.
“Significaría una reducción muy importante en el canal, y a la vez, la cesantía de muchos puestos de trabajo”, advirtió Berretta.
El planteo introduce un elemento sensible en una discusión que hasta ahora se había concentrado principalmente en números, frecuencias y recorridos. El desafío para la Municipalidad será demostrar si es posible alcanzar el ahorro proyectado sin que la denominada “eficientización” termine convirtiéndose en un ajuste sobre los trabajadores.
La advertencia aparece, además, después de que funcionarios municipales insistieran en que la reforma no apunta simplemente a sacar colectivos de circulación, sino a reorganizar todo el sistema.
El municipio busca ahorrar $1.500 millones por mes
El diagnóstico encargado por la gestión de Chahla sostiene que actualmente existen recorridos superpuestos, zonas con exceso de oferta y otras con escasa cobertura, trayectos demasiado extensos y una cantidad de paradas que ralentiza los viajes e incrementa el consumo de combustible.
Sobre esa base, la Municipalidad propuso dividir la Capital en siete sectores funcionales y rediseñar recorridos teniendo en cuenta la cantidad real de pasajeros y las necesidades de cada zona.
Uno de los números más importantes del proyecto es la reducción de aproximadamente un 20% de los kilómetros recorridos. Según los cálculos municipales, esa modificación permitiría ahorrar alrededor de $1.500 millones mensuales en costos operativos.
El estudio sostiene que el sistema podría pasar de un déficit estimado en $1.225 millones por mes a un superávit cercano a los $277 millones. Si además aumentara un 5% la cantidad de pasajeros, el resultado positivo podría superar los $500 millones mensuales.
La intención de Chahla es también recuperar usuarios. Actualmente, según el diagnóstico presentado por el municipio, solamente entre el 15% y el 18% de los habitantes de la Capital utiliza el colectivo, mientras que los empresarios vienen advirtiendo sobre una fuerte caída en la cantidad de pasajeros.
Pero AETAT también cuestionó algunos criterios para alcanzar ese objetivo. Entre ellos aparece la reducción o reorganización de paradas.
Berretta señaló que espaciar las paradas puede resultar técnicamente razonable, pero advirtió que la realidad de los barrios periféricos es diferente. Allí, sostuvo, las distancias y principalmente los problemas de seguridad hacen difícil aplicar de manera uniforme un modelo pensado exclusivamente desde parámetros técnicos.
Se viene una negociación clave por el futuro de los colectivos
La Municipalidad abrió un período de 30 días después de presentar el proyecto para que empresarios y otros sectores involucrados puedan formular propuestas y observaciones antes de elaborar la versión definitiva.
AETAT pidió una extensión de ese plazo y solicitó además una audiencia con Chahla. Según aseguró la entidad, hasta ahora no había obtenido respuesta. De todas maneras, los empresarios avanzan con la elaboración de un documento propio que sería presentado hacia finales de esta semana.
El calendario anticipa definiciones rápidas. Durante septiembre debería terminar la recepción de observaciones y comenzar la etapa destinada a determinar cómo se aplicará finalmente el nuevo esquema.
Chahla incluso mencionó la posibilidad de que el Concejo Deliberante declare una emergencia en el transporte para acelerar los cambios. En ese escenario, la reforma podría ponerse en marcha en unos 60 días.
El debate empieza así a salir del terreno exclusivamente técnico. Ya no se discute solamente cuántas líneas necesita la Capital, dónde deben circular los colectivos o cuánto dinero puede ahorrar el sistema.
A partir de la advertencia de AETAT aparece una pregunta mucho más sensible: quién pagará el costo de la reforma.
La Municipalidad promete eficiencia, mejores frecuencias, recorridos más racionales y una estructura económica sustentable. Los empresarios anticipan que, si se reducen significativamente los kilómetros, también podría reducirse el personal necesario.
En las próximas semanas, Chahla y AETAT deberán discutir si existe una fórmula que permita rescatar un sistema de transporte en crisis sin que la búsqueda de ahorro termine afectando los puestos de trabajo de quienes hoy lo mantienen funcionando.
