El balón oficial del partido de los cuartos de final del Mundial de 1986 entre Argentina e Inglaterra se vendió por 3,35 millones de dólares (2,6 millones de libras) en una subasta de Heritage Auctions.
Aunque se trata de una cifra astronómica, impagable para la gran mayoría de los mortales, lo cierto es que fue decepcionante, ya que antes de la subasta se había hablado de que podría alcanzar incluso los 10 millones de dólares.
