Un árbitro de 17 años fue golpeado y amenazado de muerte ayer en Rosario por futbolistas y familiares tras expulsar a dos jugadores en un partido juvenil de la liga local.
Tras el encuentro, jugadores y padres invadieron el campo, obligando al joven a refugiarse en el vestuario hasta recibir custodia policial y atención médica en un hospital.
La víctima radicó una denuncia penal e identificará a los agresores, mientras se reactiva el debate sobre la violencia en las categorías formativas del fútbol regional.
