El peronismo tucumano empezó a mover sus piezas con la mirada puesta en 2027 y la Capital aparece como uno de los territorios donde la conducción del PJ quiere evitar fisuras. El gobernador Osvaldo Jaldo, el vicegobernador Miguel Acevedo y la intendenta Rossana Chahla acordaron avanzar juntos hacia el próximo turno electoral, pero debajo de esa definición política persisten tensiones, recelos y diferencias entre los distintos sectores internos.
En ese contexto, el encuentro realizado en Cerveceros tuvo mucho más de ordenamiento político que de reunión social. El objetivo fue transmitir un mensaje hacia toda la estructura oficialista: la unidad alrededor de Jaldo, Acevedo y Chahla no será optativa para quienes pretendan jugar dentro del esquema del PJ.
La conducción entiende que cualquier fractura puede costarle terreno al oficialismo, especialmente en la Capital, donde conviven sectores con intereses propios, viejas diferencias y dirigentes que todavía mantienen alineamientos distintos dentro del justicialismo.
Una advertencia para la interna: la camiseta lleva tres nombres
Además de Jaldo, Acevedo y Chahla, durante el almuerzo tomaron la palabra el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla, y el titular del Concejo Deliberante capitalino, Fernando Juri.
Uno de los ejes centrales fue la necesidad de terminar con los respaldos parciales. El mensaje transmitido fue que quien quiera formar parte del armado oficialista deberá acompañar a los tres referentes principales: al gobernador, al vice y a la intendenta.
La definición apunta directamente a una realidad conocida dentro del PJ capitalino: existen dirigentes que se identifican con Jaldo y Acevedo pero mantienen diferencias con Chahla, mientras otros se muestran más cercanos a la jefa municipal y tienen menor sintonía con otros espacios del oficialismo.
Según relataron participantes del encuentro, allí se utilizó una expresión gráfica para describir el criterio con el que se pretende avanzar: “Les vamos a dejar ‘mota’ la tijerita”, en referencia a quienes intenten seleccionar a qué integrantes del esquema apoyar y a cuáles no.
La consigna, en definitiva, es evitar las medias tintas. La conducción pretende que el armado electoral funcione como un bloque y considera que la dispersión interna podría poner en riesgo posiciones que el peronismo necesita conservar.
Jaldo ratificó el esquema y dejó abierta la posibilidad de internas
Durante el encuentro, Jaldo recordó que el esquema político para 2027 ya fue respaldado por el Consejo del PJ. Al mismo tiempo, sostuvo que el partido no cerrará las puertas a ningún dirigente que quiera sumarse, aunque bajo las reglas definidas por la conducción.
Para quienes no estén de acuerdo con ese camino quedará abierta la alternativa de competir internamente. Está previsto que el Congreso partidario se reúna para facultar al Consejo a trabajar en un cronograma electoral destinado a aquellos sectores que pretendan medir fuerzas dentro del justicialismo.
La referencia también es leída dentro del PJ en función de los movimientos del exgobernador Juan Manzur y de dirigentes que continúan políticamente vinculados con él.
Precisamente, entre las ausencias del encuentro estuvieron figuras alineadas con el manzurismo, como el diputado Pablo Yedlin, el legislador Gabriel Yedlin, el diputado Carlos Cisneros y el legislador Hugo Ledesma. Tampoco participó el exintendente Germán Alfaro.
La tarea de unir a todos los espacios no aparece sencilla. Dentro del oficialismo admiten que jaldistas, acevedistas y chahlistas no siempre tuvieron una convivencia armónica y que todavía subsisten heridas de disputas anteriores, algunas de ellas provenientes de la interna peronista de 2021.
Jaldo, sin embargo, busca que esas diferencias queden subordinadas al objetivo electoral. La prioridad es evitar que las tensiones internas terminen erosionando al PJ en un distrito estratégico como San Miguel de Tucumán.
Acoples, territorio y una señal para quienes piensen jugar por afuera
Otro de los mensajes transmitidos fue que las reglas electorales no cambiarán respecto de los comicios anteriores. En ese marco, los dirigentes tendrán libertad para organizar sus acoples según afinidades y conveniencias políticas.
La flexibilidad para construir esas estructuras contrasta con la rigidez que pretende imponerse en la conducción general: puede haber distintos armados territoriales, pero todos deberán responder al mismo esquema político provincial y municipal.
Durante el almuerzo también se habría mencionado la experiencia de dirigentes que intentaron competir por fuera del PJ y no obtuvieron los resultados esperados. El caso del fallecido exgobernador José Alperovich y su candidatura de 2023 apareció como referencia de los riesgos que supone desafiar electoralmente al aparato justicialista desde afuera.
La amplia presencia de funcionarios, legisladores, concejales y dirigentes municipales sirvió también para exhibir volumen político. Estuvieron los ministros Darío Monteros, Regino Amado, Federico Masso, Susana Montaldo y Luis Medina Ruiz; la fiscal de Estado, Gilda Pedicone; el secretario de la Gobernación, Federico Nazur; y el titular de la SAT, Marcelo Caponio.
El encuentro significó además una de las primeras apariciones dentro del esquema oficialista de Alfredo Toscano, vicepresidente segundo de la Legislatura. También participaron legisladores, funcionarios de la Municipalidad y numerosos concejales de la Capital.
Más allá de las presencias, las ausencias y las diferencias que todavía existen, la señal política fue clara: Jaldo pretende llegar a 2027 con el PJ ordenado y sin fugas importantes. En la Capital, donde la convivencia entre sectores suele ser más compleja y cada dirigente protege su propio territorio, la conducción considera que cualquier división puede resultar costosa.
Por eso el primer movimiento de la campaña no fue presentar candidatos ni desplegar cartelería. Fue intentar disciplinar la interna. Antes de salir a buscar votos, el oficialismo quiere asegurarse de que todos los que permanezcan dentro del PJ empujen en la misma dirección.
