La Legislatura de Tucumán ratificó el decreto de necesidad y urgencia mediante el cual el gobernador Osvaldo Jaldo designó a Eduardo Cobos como interventor del Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (Ersept). La votación estuvo atravesada por cuestionamientos de la oposición al uso de los DNU y las intervenciones, además de un áspero enfrentamiento entre Ricardo Bussi y Tomás Cobos.
El decreto obtuvo 36 votos a favor, siete en contra y una abstención. Desde el oficialismo defendieron la idoneidad del nuevo interventor, mientras que distintos bloques opositores aclararon que sus críticas no estaban dirigidas a la figura de Cobos, sino al mecanismo elegido por el Poder Ejecutivo para cubrir el cargo.
La discusión se produjo luego de la salida de José Ricardo Ascárate y en un contexto en el que el Ersept permanece intervenido desde 2024.
La oposición cuestionó los DNU y las intervenciones
Silvia Elías de Pérez, José Seleme y Hugo Ledesma fueron algunos de los primeros legisladores en expresar reparos. Aunque reconocieron las condiciones profesionales de Cobos para ocupar el puesto, cuestionaron que el Ejecutivo volviera a recurrir a un decreto para resolver la conducción del organismo.
Elías de Pérez recordó que las intervenciones deben ser excepcionales y señaló que este fue el cuarto DNU vinculado al Ersept tratado en dos años. Además, vinculó el debate con el reciente veto del gobernador a la creación de un sistema de monitoreo legislativo destinado a evaluar la aplicación de las leyes sancionadas.
José Cano también apuntó contra el mecanismo utilizado por Jaldo y consideró que este tipo de decisiones terminan debilitando institucionalmente a la Legislatura.
Otros opositores, como Claudio Viña y Manuel Courel, criticaron que distintos organismos autárquicos de la Provincia continúen bajo intervención. Entre ellos mencionaron al Subsidio de Salud, el Instituto Provincial de la Vivienda, el Ipacym, el IPLA, la Caja Popular de Ahorros y el propio Ersept.
Un duro cruce entre Bussi y Tomás Cobos
El momento de mayor tensión se produjo durante el enfrentamiento verbal entre Ricardo Bussi y Tomás Cobos, hijo del flamante interventor.
Bussi reclamó que los organismos sean normalizados y que sus autoridades accedan a los cargos mediante los procedimientos correspondientes y no a través de decretos. También lanzó acusaciones contra Eduardo Cobos por su gestión al frente de la Defensoría del Pueblo y sostuvo que aquella estructura habría sido utilizada políticamente.
Tomás Cobos rechazó las acusaciones, defendió a su padre y respondió con fuertes críticas hacia Bussi y otros sectores opositores. En medio del intercambio, afirmó que algunos dirigentes cuestionan públicamente al oficialismo pero luego buscan acuerdos y recursos en ámbitos de poder.
Las expresiones provocaron una inmediata reacción de Bussi. Una vez realizada la votación, la discusión continuó: Cobos se acercó hasta la banca del legislador republicano y lo invitó a salir del recinto, ante lo cual Bussi denunció públicamente que estaba siendo amenazado. Otros parlamentarios intervinieron para evitar que el episodio escalara.
La Legislatura prepara otra pulseada con el Ejecutivo
La sesión dejó además abierto un nuevo frente entre la Cámara y el Poder Ejecutivo. José Cano pidió una moción de preferencia para que en la próxima sesión se trate, con o sin dictamen, la insistencia sobre una iniciativa previamente vetada por Jaldo.
Se trata del proyecto que establece un sistema de monitoreo legislativo para controlar la eficacia y eficiencia de las normas aprobadas. La propuesta había sido sancionada por unanimidad, pero recibió el veto total del Poder Ejecutivo.
La moción fue aprobada, por lo que el tema volverá al recinto. De esta manera, el debate por la designación de Cobos no sólo evidenció las diferencias por el funcionamiento de los entes autárquicos y el uso de decretos, sino que anticipó una nueva pulseada institucional entre la Legislatura y el Gobierno provincial.
