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Milei inclinó la cancha por Catalán: ¿Campero se suma o La Libertad Avanza llega partida a 2027?

Javier Milei mandó una señal que difícilmente pase inadvertida en la oposición tucumana. El Presidente compartió públicamente el respaldo de Guillermo Francos a Lisandro Catalán y volvió a fortalecer al presidente de La Libertad Avanza en Tucumán como posible candidato a gobernador en 2027.

El gesto llega en el peor momento de la relación entre Catalán y Mariano Campero. Mientras el diputado nacional sostiene que quiere competir por la Gobernación dentro de un frente conducido por La Libertad Avanza, desde la conducción libertaria provincial vienen marcándole una frontera: puede acompañar al Gobierno nacional en el Congreso, pero eso no lo convierte automáticamente en integrante del partido en Tucumán.

La pregunta empieza entonces a dejar de ser quién quiere ser candidato y pasa a ser otra mucho más importante: ¿Campero aceptará incorporarse a un armado conducido por Catalán o terminará encabezando una oferta separada?

Porque si ninguna de las partes cede, el espacio que pretende disputarle el poder al peronismo podría llegar a 2027 dividido.

Milei empezó a mostrar quién tiene la lapicera en Tucumán

La señal presidencial tiene un antecedente inmediato todavía más fuerte.

A fines de julio, Karina Milei se reunió con Catalán y con Eduardo “Lule” Menem para comenzar a diagramar formalmente la estrategia electoral de La Libertad Avanza en Tucumán. El encuentro se produjo después de que Osvaldo Jaldo pusiera en marcha el calendario político hacia las elecciones provinciales de 2027.

Ahora fue el propio Milei quien amplificó las declaraciones de Francos, quien sostuvo que Catalán tiene condiciones para gobernar Tucumán y anticipó que cree que será el candidato de La Libertad Avanza.

Por separado, ambos hechos podrían ser interpretados simplemente como respaldos políticos.

Juntos empiezan a formar un mensaje.

Catalán no aparece solamente como un dirigente tucumano con aspiraciones personales. Es quien preside formalmente LLA en la provincia, quien se sienta con Karina Milei a discutir la estrategia electoral y quien recibe señales públicas desde el núcleo nacional libertario.

Ese escenario debilita una de las principales apuestas de Campero: presentarse como el candidato capaz de reunir a todo el universo mileísta y no peronista detrás de su figura.

Campero tiene un argumento propio. Integra el bloque de La Libertad Avanza en Diputados, acompañó al Gobierno nacional en votaciones sensibles y reivindica su pertenencia al proyecto político de Milei.

Pero en Tucumán ocurre algo diferente.

Catalán ya lo dijo de manera explícita: formar parte del bloque nacional no significa formar parte de La Libertad Avanza provincial.

Esa diferencia, que durante meses pudo parecer simplemente formal, empieza a adquirir una enorme importancia electoral.

Campero quiere ser gobernador, pero Catalán no parece dispuesto a correrse

Campero nunca ocultó su objetivo. Quiere competir por la Gobernación y planteó públicamente que le gustaría hacerlo dentro de un frente encabezado por La Libertad Avanza. Además, dirigentes de su círculo político ya comenzaron a instalarlo como el candidato natural de un espacio opositor amplio.

Pablo Macchiarola fue explícito: quiere a Campero gobernador. Desde Cambia Tucumán también sostienen que el exintendente de Yerba Buena es quien debería liderar una construcción capaz de enfrentar al oficialismo.

El problema es que enfrente hay otro candidato que tampoco parece dispuesto a bajar sus pretensiones.

Catalán viene recorriendo la provincia, consolidando la estructura partidaria y construyendo su candidatura con el respaldo de la conducción nacional.

Y la relación entre ambos está lejos de atravesar una etapa de negociación amigable.

Campero cuestionó a Catalán por su residencia en Tucumán y llegó a ironizar calificándolo como “turista”. También lanzó acusaciones sobre los domicilios electorales de dirigentes libertarios.

Catalán respondió con dureza. Le reprochó que se concentre en candidaturas y cuestiones personales y afirmó que nunca le escuchó propuestas para sacar a Tucumán del atraso.

Sin embargo, dejó abierta una puerta que puede terminar siendo decisiva.

Su mensaje fue que aquellos dirigentes que quieran sumarse al proyecto libertario serán bienvenidos, siempre que primero se incorporen al espacio y después discutan las candidaturas.

Ahí está buena parte del conflicto.

Campero pretende llegar a una eventual mesa opositora como candidato competitivo y con estructura propia. Catalán plantea prácticamente el camino inverso: primero incorporarse al proyecto de LLA y después discutir qué lugar ocupará cada uno.

Después del respaldo que recibió Catalán desde la conducción nacional, la capacidad de Campero para imponer sus condiciones parece haberse reducido.

¿Unidad libertaria o dos oposiciones que terminarán beneficiando a Jaldo?

Campero enfrenta ahora una decisión política difícil.

La primera posibilidad es acordar.

Eso implicaría que su sector, Cambia Tucumán y los dirigentes que lo acompañan encuentren una fórmula para incorporarse a un frente liderado institucionalmente por La Libertad Avanza.

Pero esa salida exige resolver el problema principal: la candidatura a gobernador.

Si Milei y Karina terminan bendiciendo definitivamente a Catalán, Campero deberá decidir si resigna su aspiración y negocia otro lugar dentro del armado o si mantiene su candidatura por afuera.

La segunda alternativa es la ruptura.

Campero cuenta con dirigentes propios, conserva influencia en Yerba Buena, tiene el respaldo explícito de Macchiarola y sectores opositores lo consideran un candidato competitivo.

Podría, por lo tanto, intentar construir una alternativa separada de LLA.

Pero esa posibilidad plantea un riesgo evidente: que Catalán y Campero terminen disputando prácticamente el mismo electorado mientras el peronismo concentra sus votos detrás de una sola estructura.

Ese es justamente el argumento que viene utilizando el sector de Campero para reclamar la unidad opositora.

Desde su entorno advierten que dividir el voto no peronista podría terminar favoreciendo a Jaldo. Catalán, en cambio, cuestiona a lo que denomina la “oposición histórica” tucumana y parece decidido a construir una alternativa puramente libertaria antes que reeditar coaliciones electorales en las que LLA pierda el control.

Por eso el conflicto tiene una dimensión mucho mayor que una pelea personal.

Lo que está en discusión es quién absorberá a quién.

Campero pretende que La Libertad Avanza sea el eje nacional de un frente provincial más amplio, en el que diferentes sectores puedan competir por la conducción.

Catalán parece buscar lo contrario: que quienes quieran enfrentar al peronismo se incorporen a una estructura libertaria ya organizada y bajo las reglas de LLA.

El último movimiento de Milei favoreció claramente esta segunda estrategia.

Todavía queda tiempo para negociar. Pero cada cruce público hace más difícil recomponer la relación.

Si finalmente Catalán recibe la candidatura oficial de La Libertad Avanza, Campero tendrá que elegir entre dos caminos: incorporarse a una estructura en la que probablemente ya no tendrá la candidatura principal garantizada o competir por afuera.

De esa decisión puede depender buena parte del escenario electoral tucumano de 2027.

Porque LLA ya parece haber encontrado a su conductor provincial.

Ahora falta saber si Campero aceptará viajar como parte del mismo equipo o decidirá correr por su propia cuenta.

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