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Manzur acelera la interna del PJ y Jaldo busca marcar distancia rumbo a 2027

La disputa por el poder dentro del oficialismo tucumano comenzó a ganar volumen mucho antes de que llegue el calendario electoral. Las pintadas que aparecieron en distintos puntos de la provincia anticipan una pelea que, por ahora, sus protagonistas administran con declaraciones medidas, llamados reservados y movimientos territoriales.

Juan Manzur volvió a quedar en el centro de la escena. El senador nacional, presidente del Partido Justicialista de Tucumán, comenzó a mostrar señales cada vez más claras de que pretende disputar nuevamente la Gobernación en 2027. Mientras evita una confirmación formal, su nombre empezó a multiplicarse en paredes y actos partidarios.

El movimiento no pasó inadvertido para Osvaldo Jaldo. El gobernador pretende evitar que la reaparición de Manzur sea interpretada como una reconstrucción de la vieja sociedad política que ambos protagonizaron durante años y busca consolidar un esquema propio, apoyado en la gestión provincial y en dirigentes que ya comenzaron a alinearse.

Chahla se acerca a Jaldo y Manzur mide lealtades

En las últimas semanas, Manzur también retomó contactos con figuras centrales del oficialismo. Uno de esos llamados tuvo como destinataria a Rossana Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán, a quien consultó sobre sus planes electorales para 2027.

La jefa municipal ya tomó posición. Se encolumnó detrás de Jaldo y proyecta ir por la reelección en la Capital. El gobernador, a su vez, convocó a la dirigencia oficialista de San Miguel de Tucumán para respaldarla y tratar de reducir las diferencias internas que quedaron expuestas durante los últimos comicios.

Otro episodio tuvo como protagonista al vicegobernador Miguel Acevedo. No cayó bien en su entorno que Manzur recordara las circunstancias políticas que terminaron colocándolo en la fórmula provincial, luego de que el entonces gobernador debiera renunciar a su candidatura.

La disputa empieza así a recuperar viejas historias y compromisos políticos. En un escenario de sucesión, cada dirigente deberá decidir dónde ubicarse y las antiguas alianzas comienzan a ser revisadas.

La pelea también llegó al territorio del jaldismo

El enfrentamiento se trasladó además a las paredes. Pintadas que promueven a Manzur como candidato a gobernador en 2027 aparecieron en diferentes puntos de Tucumán y provocaron una rápida respuesta: otras inscripciones plantearon que su turno debería ser recién en 2031.

La ofensiva simbólica alcanzó incluso uno de los territorios más identificados con el armado jaldista. En Banda del Río Salí, distrito históricamente ligado al ministro del Interior Darío Monteros y actualmente gobernado por su hijo Gonzalo Monteros, también aparecieron consignas a favor del ex gobernador.

Dentro de la Casa de Gobierno observan esos movimientos como parte de una estrategia de instalación. Manzur, mientras tanto, mantiene recorridas territoriales y busca recuperar presencia en sectores donde su espacio considera que el oficialismo provincial perdió contacto.

Jaldo procura despegarse de ese armado. En su entorno remarcan que el gobernador no quiere quedar nuevamente asociado políticamente a Manzur y aseguran que, por ahora, no existe margen para un acuerdo electoral con su antecesor, ni siquiera para negociar candidaturas legislativas.

Jaldo apuesta a la gestión y mantiene abierto el diálogo con la Nación

Mientras la interna peronista comienza a ordenar posiciones, Jaldo busca diferenciarse de quienes podrían disputarle el escenario electoral. Su estrategia será mostrar gestión y sostener que su principal herramienta de campaña estará en la administración provincial.

En ese mapa también aparece La Libertad Avanza. Dentro del oficialismo tucumano mencionan a Lisandro Catalán como una eventual figura con posibilidades de competir por la Gobernación, lo que configuraría un escenario en el que Jaldo podría enfrentar simultáneamente una oposición libertaria y una ruptura dentro del propio peronismo.

En paralelo, el gobernador mantiene abiertos sus canales con la Nación. Tras su paso por Posadas, retomó contactos con referentes del Gobierno nacional para avanzar en conversaciones que habían quedado pendientes. Uno de los principales temas es la posibilidad de destrabar obras públicas para Tucumán.

La relación con la Casa Rosada constituye otra pieza del esquema político de Jaldo. El mandatario sabe que el Gobierno nacional necesita sostener vínculos con las provincias dialoguistas y busca aprovechar ese escenario para conseguir respuestas para la provincia.

Todavía falta para 2027, pero dentro del peronismo tucumano los movimientos ya comenzaron. Manzur recupera territorio y deja trascender sus aspiraciones; Jaldo consolida dirigentes propios, exhibe gestión y busca despegarse definitivamente de su antecesor. Y mientras ninguno formaliza todavía el enfrentamiento, las paredes ya parecen haber iniciado la campaña.

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