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La misma historia de todos los años: la zafra vuelve a encender la alarma en las rutas tucumanas

La escena resulta demasiado conocida para los tucumanos. Un vehículo cargado con caña, una ruta transitada, un choque y, otra vez, la pregunta sobre la seguridad durante los meses de zafra. Esta vez ocurrió en Bella Vista, donde un colectivo y una rastra cañera protagonizaron un siniestro sobre la ruta nacional 157, a pocos metros del acceso a Las Talas.

El episodio terminó, afortunadamente, con pasajeros que sufrieron heridas leves. Sin embargo, el saldo pudo haber sido mucho más grave. Y el accidente vuelve a instalar un problema que Tucumán discute prácticamente todos los años cuando comienza la cosecha: la convivencia entre vehículos particulares, colectivos y transportes de gran porte en caminos que reciben una enorme carga de tránsito durante la actividad azucarera.

No se trata de una situación nueva ni excepcional. Los archivos muestran que cambian los lugares, las víctimas y las circunstancias, pero la historia se repite zafra tras zafra.

Un colectivo, una rastra y una ruta cortada

El choque se produjo sobre la ruta 157, en jurisdicción de Bella Vista y a pocos metros del ingreso a Las Talas. Según el informe policial, tanto el colectivo de la empresa El Carril como el transporte cañero circulaban en dirección norte-sur cuando, por razones que todavía son materia de investigación, terminaron colisionando.

La violencia del impacto hizo que los dos vehículos de gran porte quedaran atravesados sobre la calzada y obligó a interrumpir durante varias horas la circulación por el sector.

Algunos pasajeros del colectivo sufrieron lesiones leves y debieron ser trasladados para recibir atención médica en el hospital de la zona. No se informaron víctimas fatales.

Pero el hecho adquirió otra dimensión por el contexto. En plena zafra, las rutas tucumanas vuelven a compartir espacio con un intenso movimiento de camiones, tractores y acoplados que trasladan caña hacia los ingenios. Y cada nuevo accidente revive discusiones que llevan años sin desaparecer.

Incluso este miércoles otro episodio de extrema gravedad volvió a tener como protagonista a un transporte cañero. En la ruta 308, a la altura de Campo Bello, en Juan Bautista Alberdi, un choque entre una Fiat Strada, una Trafic y una rastra dejó un hombre muerto y al menos otras dos personas con heridas graves.

Una lista de antecedentes que vuelve cada zafra

Buscar antecedentes obliga a retroceder apenas unos meses, pero también permite remontarse más de una década. La repetición es el dato más inquietante.

En junio de este año, cuatro personas murieron al chocar un automóvil contra una rastra cañera en la ruta nacional 9, a la altura de Agua Azul, en Leales. Después de aquella tragedia, vecinos de la zona advirtieron que los siniestros eran frecuentes y estimaron que ya se habían producido cerca de una decena de choques durante 2026 en ese sector.

En agosto de 2025, un hombre de 73 años resultó herido cuando el auto que conducía chocó contra un transporte cañero que se incorporaba a la ruta 9, en Los Ralos.

Los registros más antiguos describen el mismo escenario. En 2014, cinco personas murieron en apenas 45 días en accidentes en los que estuvieron involucradas rastras cañeras. En 2016, durante otra temporada de zafra, se contabilizaban cinco fallecidos y alrededor de una decena de heridos por hechos de características similares.

En 2017, un colectivo de larga distancia chocó contra una rastra sobre la ruta 9, en Romera Pozo, dejando más de una decena de personas lesionadas. Por entonces, el accidente volvió a abrir exactamente el mismo debate: horarios de circulación, señalización, iluminación, controles y la necesidad de caminos alternativos para evitar que transportes lentos y vehículos que circulan a mayor velocidad compartieran determinados corredores.

Pasaron los años. Los planteos permanecieron.

Controles, restricciones y una discusión que nunca termina

El problema tampoco puede reducirse exclusivamente a las rastras. Las propias autoridades viales han señalado en distintas oportunidades que en los accidentes confluyen múltiples factores: exceso de velocidad, maniobras de sobrepaso, falta de iluminación, estado de los caminos, imprudencia de conductores y circulación de vehículos pesados.

También existen diferencias entre una rastra propiamente dicha —un tractor que arrastra carros con caña— y los camiones habilitados para realizar transporte de zafra. Las restricciones y exigencias no son iguales para ambos tipos de vehículos.

Durante años se anunciaron controles, límites horarios, exigencias de bandas reflectivas, luces reglamentarias y verificaciones técnicas. También hubo proyectos para restringir aún más la circulación nocturna y propuestas para desarrollar caminos alternativos que permitan sacar parte del transporte azucarero de las rutas más transitadas.

Sin embargo, cada temporada vuelve a producir imágenes conocidas: largas filas detrás de transportes pesados, maniobras riesgosas para adelantarlos, vehículos cañeros ingresando o saliendo de caminos secundarios y accidentes que, en algunos casos, terminan en tragedia.

El choque de Bella Vista no dejó víctimas fatales. Esa es, quizás, la única diferencia tranquilizadora de una escena que Tucumán ya vio demasiadas veces.

La zafra cambia de año. Los accidentes cambian de kilómetro. Las discusiones, en cambio, siguen siendo prácticamente las mismas.

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