La crisis de las panaderías tucumanas volvió a poner bajo la lupa el costo de la energía eléctrica en la provincia. Mientras el sector anunció un nuevo precio de referencia para el kilo de pan, que se ubicará entre los $3.500 y $4.000, los industriales apuntaron directamente contra las tarifas de los servicios públicos como uno de los principales motivos que explican la escalada de costos.
El reclamo se produce pocos meses después de que el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos Provinciales de Tucumán (ERSEPT) autorizara diferentes actualizaciones en los cuadros tarifarios de EDET. Los incrementos terminaron impactando de lleno en los usuarios comerciales: la propia distribuidora reconoció en agosto que las facturas reflejaban una suba acumulada de hasta el 44% para los comercios.
Para las panaderías, establecimientos con hornos, cámaras de frío, amasadoras y otros equipos funcionando durante buena parte del día, el efecto es especialmente fuerte. Desde el sector aseguran que una boleta de electricidad ya puede superar holgadamente el millón de pesos mensuales.
Hasta $1,5 millón solamente en electricidad
El presidente del Centro de Industriales Panaderos de Tucumán, Pablo Albertus, describió una situación crítica para la actividad y señaló a la energía como uno de los costos que más presionan actualmente sobre los precios.
Según explicó, un establecimiento promedio puede recibir facturas de electricidad de entre $1 millón y $1,5 millón por mes. A eso hay que agregarle entre $200.000 y $300.000 mensuales de gas.
“Hoy por hoy, la energía es lo más caro que tenemos y es lo que nos está matando”, resumió Albertus, quien planteó que una reducción de las tarifas permitiría también contener el precio que finalmente pagan los consumidores.
El nuevo valor de referencia para el kilo de pan se ubica entre $3.500 y $4.000, dependiendo de la zona y de la estructura de costos de cada comercio. Sin embargo, los industriales acordaron con el Gobierno provincial mantener sin modificaciones el precio del pan francés común, teniendo en cuenta el fuerte deterioro del poder adquisitivo.
Las subas sí alcanzarán a otras variedades y productos, entre ellos tortillas, facturas, mignones, flautas y distintos artículos de cafetería y sandwichería.
El ERSEPT autorizó aumentos que llegaron a las boletas
El impacto tarifario no apareció de manera repentina. Durante 2026, el organismo regulador provincial autorizó sucesivas modificaciones en los cuadros de EDET.
El 1 de abril, mediante la Resolución 205/26, el ERSEPT oficializó un aumento promedio del 10% relacionado con los nuevos costos nacionales de generación de energía. En ese caso, se trató de un traslado de costos definidos a nivel nacional.
Pero semanas después llegó otro incremento directamente relacionado con la Revisión Tarifaria Integral de EDET. A través de la Resolución 240/26, el organismo provincial determinó una actualización promedio del 18% en dos etapas: un 13% inicialmente y el porcentaje restante desde mayo.
El efecto combinado terminó apareciendo con mayor claridad en las boletas emitidas durante julio y agosto. En ese momento, el vocero de EDET, Guillermo Autino, reconoció que los incrementos acumulados llegaban hasta el 38% para clientes residenciales y hasta el 44% para usuarios comerciales.
La empresa explicó que allí confluyeron el aumento del precio de la energía dispuesto por Nación y la actualización del Valor Agregado de Distribución establecida dentro de la revisión tarifaria provincial.
Así, aunque una parte de las subas responde a decisiones de política energética nacional, su aplicación sobre los usuarios tucumanos requiere la aprobación del ERSEPT, organismo que depende del Estado provincial.
Tucumán tiene la tarifa más alta del NOA y cerraron 83 panaderías
El peso de las facturas vuelve a cobrar relevancia en una provincia que encabeza el costo residencial de la electricidad dentro del NOA.
De acuerdo con el relevamiento de julio del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP de la UBA y el Conicet, una factura residencial sin subsidios en Tucumán alcanzaba los $87.049 para un consumo de referencia de 265 kWh mensuales.
Ese monto ubicaba a Tucumán en el puesto 13 entre las 28 jurisdicciones relevadas a nivel nacional y como la provincia con la factura más elevada del Noroeste argentino.
En las panaderías, donde los niveles de consumo son muy superiores a los de un hogar, la presión sobre las cuentas comerciales es todavía mayor.
Albertus aseguró que la combinación entre energía, gas, impuestos, materias primas y caída del consumo ya dejó consecuencias concretas: 83 panaderías cerraron sus puertas en Tucumán durante lo que va de 2026.
Otras debieron reducir su estructura, trasladar fábricas desde San Miguel de Tucumán hacia municipios del interior o transformar el modelo tradicional del negocio incorporando cafetería, sandwichería, fiambrería y otros rubros para intentar sostener la rentabilidad.
El aumento del pan hasta los $4.000 aparece, de esta manera, como la consecuencia visible de una estructura de costos cada vez más difícil de sostener. Y dentro de ella, los panaderos ponen ahora el foco especialmente sobre un servicio regulado por la Provincia: la electricidad.
