Mientras el Senado se prepara para llevar las dietas de sus integrantes por encima de los $12 millones brutos mensuales, una encuesta nacional dejó mal parados a los tres representantes de Tucumán. Juan Manzur, Beatriz Ávila y Sandra Mendoza obtuvieron diferenciales negativos y ninguno consiguió ubicarse en la mitad superior del ranking.
El estudio de CB Consultora Opinión Pública fue realizado entre el 18 y el 23 de junio, sobre una muestra de 2.570 personas de todo el país. La medición ordenó a los 72 senadores nacionales según la diferencia entre su imagen positiva y negativa.
Los resultados exhiben una fuerte distancia entre la remuneración que reciben los legisladores y la valoración que obtienen entre los ciudadanos. Dos de los tucumanos, Manzur y Ávila, quedaron incluso entre los diez senadores con peor diferencial de imagen de la Argentina.
Manzur, entre los diez senadores peor evaluados
Juan Manzur quedó en el puesto 65 del ranking nacional, con un diferencial negativo de 25,5 puntos. El exgobernador obtuvo un 11,6% de imagen positiva y un 37,1% de valoración negativa.
El 51,3% de los encuestados afirmó no conocerlo o no manifestó una opinión. A pesar de haber gobernado Tucumán durante dos períodos y de haberse desempeñado como jefe de Gabinete de la Nación, Manzur no logró traducir esa exposición política en una valoración favorable a nivel nacional.
El resultado representa una señal de alerta para el senador, que busca conservar protagonismo en la política provincial y mantiene sus aspiraciones de regresar a la Gobernación en 2027.
Su presencia entre los diez peor evaluados contrasta con la estructura política que conserva en Tucumán y con los cargos de relevancia que ocupó durante los últimos años.
Ávila, con apenas 1,1% de imagen positiva
Beatriz Ávila se ubicó en el puesto 64, apenas por encima de Manzur, con un diferencial negativo de 24,2 puntos.
La senadora consiguió solo un 1,1% de imagen positiva, frente a un 25,3% de imagen negativa. El dato más significativo es su nivel de desconocimiento: el 73,6% de los consultados no supo identificarla o prefirió no emitir una opinión.
Ávila llegó al Senado como integrante del espacio liderado por su esposo, el exintendente capitalino Germán Alfaro. Posteriormente se incorporó al bloque Independencia, alineado con el oficialismo provincial.
A pesar de representar a Tucumán en una de las cámaras más importantes del Congreso, su nivel de conocimiento nacional continúa siendo extremadamente bajo. El resultado abre interrogantes sobre su nivel de exposición, su actividad legislativa y la visibilidad de las iniciativas impulsadas durante su mandato.
Sandra Mendoza mostró números algo mejores, aunque también negativos. La legisladora quedó en el puesto 43, con un diferencial de -16,6 puntos, producto de un 8,3% de imagen positiva y un 24,9% de negativa.
En su caso, el 66,8% de los encuestados respondió que no la conocía o no tenía una opinión formada. De este modo, los tres senadores tucumanos comparten una combinación de baja valoración y elevado desconocimiento fuera de la provincia.
Millones en dietas y escasa representación política
La difusión del ranking coincide con una nueva polémica por los salarios de los senadores. Desde agosto, sus ingresos superarían los $12 millones brutos mensuales como consecuencia del mecanismo que vincula las dietas con las paritarias de los empleados legislativos.
La actualización se produce en un contexto de dificultades económicas para amplios sectores de la sociedad, con salarios que pierden poder adquisitivo, jubilaciones cuestionadas y un creciente rechazo hacia los privilegios de la dirigencia política.
Los senadores se encuentran habilitados para modificar o abandonar ese mecanismo de actualización. Sin embargo, mientras algunos bloques anunciaron que renunciarán al incremento o destinarán la diferencia a entidades sociales, no se conocieron decisiones similares de los tres representantes tucumanos mencionados en la encuesta.
La discusión no pasa únicamente por cuánto cobran. También involucra qué nivel de representación ejercen, qué resultados muestran y qué vínculo mantienen con los ciudadanos que los llevaron al Congreso.
El caso tucumano sintetiza esa desconexión. Manzur, Ávila y Mendoza ocupan cargos nacionales, acceden a remuneraciones millonarias y cuentan con estructuras políticas importantes, pero aparecen hundidos en la parte baja de la consideración pública.
Mientras las dietas suben de manera automática, la confianza ciudadana continúa en caída. Los números muestran que los representantes tucumanos tienen hoy más privilegios institucionales que reconocimiento social.
