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EDET, otra vez en la mira: nuevos aumentos y un servicio bajo cuestionamiento

La tarifa eléctrica vuelve a encender el malestar en Tucumán. El Frente de Organizaciones en Defensa de los Consumidores y Usuarios (FODECUS) convocó a una nueva protesta frente a EDET para rechazar otro incremento en las boletas, en un escenario marcado por familias que aseguran tener cada vez mayores dificultades para pagar el servicio y por persistentes cuestionamientos a la calidad de la prestación.

El reclamo llega, además, cuando ya está en marcha un nuevo esquema de actualización tarifaria. El acuerdo aprobado por el Ente Regulador prevé aplicar las subas de manera escalonada: un 4% durante septiembre, otro 3,5% en octubre y un 2,1% en noviembre.

Para los usuarios, sin embargo, la discusión va mucho más allá de los porcentajes. El planteo que vuelve a aparecer es el mismo: cuánto más puede aumentar una factura que ya ocupa una porción considerable del presupuesto familiar y qué contraprestación recibe el tucumano a cambio.

Tres nuevos aumentos antes de terminar el año

La actualización tarifaria aprobada por el ERSEPT establece tres etapas consecutivas durante septiembre, octubre y noviembre. La decisión fue presentada como una aplicación gradual de los nuevos cuadros tarifarios determinados para EDET, pero para los consumidores significa que el costo del servicio continuará aumentando durante los próximos meses.

Ese escenario explica la nueva convocatoria de FODECUS. Su titular, José García, viene advirtiendo desde hace meses sobre el deterioro de la capacidad de pago de los hogares y reclamando medidas para aquellos usuarios que ya no pueden afrontar las facturas.

Días atrás, la organización incluso estimó que cientos de miles de familias tucumanas atraviesan dificultades para pagar la electricidad y pidió frenar los cortes por falta de pago durante un período excepcional.

Los casos particulares que llegan a los medios reflejan la dimensión del problema. Esta semana, por ejemplo, un jubilado tucumano denunció que su factura había pasado de $127.000 a $353.000 de un período a otro, pese a que, según sostuvo, no había realizado modificaciones significativas en su consumo.

Son situaciones individuales que deben ser analizadas caso por caso, pero que alimentan un clima de creciente rechazo hacia la distribuidora y el organismo encargado de controlarla.

Facturas altas y una discusión que no puede reducirse al ranking nacional

Existe un dato que también resulta necesario aclarar. Los últimos relevamientos nacionales disponibles no ubican actualmente a Tucumán entre las provincias con la electricidad más cara del país.

El informe de julio del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, dependiente de la UBA y el Conicet, calculó para Tucumán una factura residencial de $87.049 para un consumo de 265 kWh mensuales sin subsidios. Ese monto ubicó a la provincia en el puesto 13 entre 28 jurisdicciones relevadas y un 2,4% por debajo del promedio nacional de ese momento.

Esto no significa que la electricidad sea barata para el bolsillo tucumano.

Comparar tarifas únicamente por su valor nominal deja afuera una parte fundamental de la discusión: los ingresos disponibles de cada hogar, los niveles de consumo necesarios en una provincia con temperaturas extremas y el peso que tienen los servicios públicos dentro del presupuesto familiar.

Además, los valores continúan moviéndose. En agosto, el promedio nacional para una factura residencial sin subsidios de 265 kWh llegó a $92.883. Y en Tucumán ya comenzó a aplicarse durante septiembre otro tramo de aumento.

La discusión, entonces, no debería agotarse en determinar si Tucumán ocupa el quinto, décimo o decimotercer puesto de una tabla. Para una familia que tiene que elegir qué gasto postergar para pagar la luz, esa posición estadística pierde relevancia.

Más tarifa, pero siguen los reclamos por la calidad del servicio

El otro componente que mantiene a EDET en el centro de las críticas es la calidad de la prestación.

Durante los últimos años fueron recurrentes los reclamos por interrupciones, variaciones de tensión y daños en electrodomésticos. Incluso existen resoluciones administrativas en las que el propio organismo regulador determinó la responsabilidad de EDET frente a perjuicios sufridos por usuarios y ordenó reparar o reponer equipos dañados, además de aplicar penalidades.

Ese antecedente vuelve más sensible cualquier discusión sobre nuevas tarifas.

Porque el usuario no solamente pregunta cuánto debe pagar. También pregunta qué recibe a cambio.

FODECUS viene sosteniendo que los aumentos no encuentran un correlato suficiente en inversiones y mejoras visibles del servicio. Es una acusación de la organización de consumidores que forma parte de una controversia que lleva años en Tucumán y que debería ser respondida con indicadores públicos de inversiones, frecuencia y duración de cortes, niveles de tensión y sanciones aplicadas a la concesionaria.

Mientras tanto, las subas siguen su curso. Septiembre tendrá un incremento del 4%; octubre, otro 3,5%; y noviembre sumará un 2,1%.

EDET cobrará una tarifa más alta antes de que termine el año. Para los tucumanos, la pregunta sigue siendo la misma: si las facturas aumentan de manera sistemática, ¿cuándo empezará a percibirse con la misma claridad una mejora en el servicio?

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