Germán Alfaro volvió a agitar el tablero político de San Miguel de Tucumán con una definición terminante. Consultado sobre la candidatura de Rossana Chahla para 2027, el ex intendente sostuvo su pronóstico: si la actual jefa municipal encabeza la boleta del oficialismo, “se pierde” la Capital.
Desde el entorno de Chahla salieron rápidamente a responderle. Funcionarios municipales calificaron sus palabras como un deseo antes que como una descripción de la realidad y hasta recordaron derrotas electorales del propio Alfaro. Sin embargo, detrás de la provocación política existe una serie de datos que vuelve menos descabellado su diagnóstico.
La Capital fue durante años uno de los territorios más difíciles para el peronismo tucumano. Chahla consiguió quebrar esa tendencia en 2023, pero lo hizo por apenas 6.205 votos. Desde entonces apareció un nuevo competidor con capacidad real para capitalizar el voto opositor: La Libertad Avanza, que en las últimas dos elecciones nacionales exhibió una fortaleza particularmente significativa dentro de San Miguel de Tucumán.
A eso se suma un segundo interrogante que deberá responder la intendenta: cuánto pesan electoralmente las obras que reivindica su administración y cuánto el descontento de los vecinos que todavía reclaman por basura, baches, transporte, tránsito y deterioro urbano.
Una Capital que históricamente le resulta difícil al peronismo
Más que definir a San Miguel de Tucumán literalmente como una ciudad “antiperonista”, los antecedentes permiten describirla como el distrito tucumano que con mayor frecuencia ha ofrecido resistencia electoral al PJ provincial.
En 2015, por ejemplo, Mauricio Macri ganó el balotaje presidencial en la Capital con el 52,25%, mientras Daniel Scioli se imponía ampliamente en el conjunto de Tucumán. Ese mismo año Germán Alfaro había conquistado la Municipalidad desde un armado opositor.
Cuatro años después volvió a repetirse el fenómeno. En las presidenciales de 2019, Alberto Fernández ganó en 15 de los 17 departamentos tucumanos. Mauricio Macri solamente pudo imponerse en Capital y Yerba Buena. Paralelamente, Alfaro obtuvo la reelección municipal con 145.779 votos, contra 117.370 del Frente Justicialista.
En 2021, cuando el Frente de Todos volvió a imponerse en el resultado provincial de las legislativas nacionales, Juntos por el Cambio ganó nuevamente en Capital. Fue uno de apenas tres departamentos donde perdió el oficialismo tucumano.
Chahla consiguió romper esa secuencia en junio de 2023. Pero estuvo lejos de tratarse de una victoria holgada. La candidata del Frente de Todos obtuvo 158.564 votos, el 41,96%, contra los 152.359 de Beatriz Ávila, que alcanzó el 40,3%. La diferencia definitiva fue de sólo 6.205 sufragios.
Aquella elección demostró que el peronismo podía recuperar la Municipalidad después de ocho años de alfarismo. También mostró, al mismo tiempo, que la mitad opositora de la ciudad seguía prácticamente intacta.
Ese antecedente es central para entender la advertencia de Alfaro: Chahla no parte de una estructura electoral históricamente dominante en la Capital. Ganó una elección extremadamente pareja en un territorio donde el PJ suele obtener resultados peores que en el resto de la provincia.
La Libertad Avanza encontró en la Capital su principal plataforma
Hay otro elemento que en 2023 todavía no había terminado de consolidarse en la política municipal: el crecimiento libertario.
Cinco meses después de la elección que convirtió a Chahla en intendenta, el balotaje presidencial dejó un dato imposible de ignorar. Javier Milei obtuvo en Capital el 60,3% de los votos contra el 39,7% de Sergio Massa. Fueron 219.842 votos para el libertario frente a 144.549 para el candidato peronista.
El fenómeno no se agotó en aquella segunda vuelta ni puede explicarse solamente por la ausencia de una tercera opción.
En las legislativas nacionales de octubre de 2025, el peronismo de Osvaldo Jaldo ganó Tucumán con enorme comodidad: Tucumán Primero alcanzó el 50,57%, mientras La Libertad Avanza quedó en el 35,12%.
Pero cuando se mira exclusivamente San Miguel de Tucumán, el resultado se invierte.
La lista libertaria encabezada por Federico Pelli consiguió 150.701 votos en Capital, equivalentes al 43,69%. El oficialismo reunió 138.157, un 40,05%. LLA ganó en 28 circuitos electorales y el peronismo en 19.
Es probablemente el número que más debería preocupar al PJ capitalino de cara a 2027.
Mientras el peronismo aventajó a los libertarios por más de 15 puntos en toda la provincia, en la ciudad administrada por Chahla perdió por 3,6 puntos. Capital volvió a comportarse de manera diferente al resto del mapa tucumano.
La incógnita es qué ocurrirá cuando ese voto nacional deba trasladarse a una elección estrictamente municipal. Una elección presidencial o legislativa no es equivalente a una disputa por intendente y Chahla contará con las herramientas de una gestión que puede exhibir obras, estructura territorial y el acompañamiento del Gobierno provincial.
Pero también es cierto que LLA ya no necesita demostrar que existe electoralmente en San Miguel de Tucumán. Lo demostró en las urnas. Su desafío es convertir esos votos nacionales en una alternativa municipal competitiva.
Si además logra absorber una porción relevante del electorado que durante años acompañó al radicalismo, al alfarismo y a otras expresiones opositoras, la elección podría adquirir exactamente la complejidad que anticipa Alfaro.
Chahla deberá conseguir que las obras pesen más que los reclamos
El tercer componente del pronóstico no está en las estadísticas electorales, sino en las calles.
Chahla llegó a la Municipalidad con compromisos muy concretos y plazos deliberadamente cortos. Durante la campaña y los primeros meses de administración instaló el concepto de metas a 180 días. Entre los asuntos que quedaron asociados a ese compromiso estuvieron los baches y la erradicación de los grandes basurales.
A casi tres años de su asunción, la oposición encontró allí uno de los flancos para atacarla.
El concejal José María Canelada viene recordando que el plazo original quedó muy atrás mientras siguen apareciendo reclamos por calles deterioradas y focos de basura. Desde La Libertad Avanza, Pelli también construyó parte de su discurso capitalino alrededor del estado de las veredas, los baches y los basurales, especialmente fuera del microcentro.
A esos problemas se añade el transporte público. En 2026, concejales opositores volvieron a describir el sistema como una estructura en crisis, con concesiones vencidas y problemas de frecuencia e inversión. El propio municipio reconoció la necesidad de rediseñarlo y presentó un plan integral para modificar recorridos y reorganizar la prestación.
El ordenamiento del tránsito y el estacionamiento constituye otro capítulo todavía abierto. Después de años de conflicto judicial alrededor del sistema de estacionamiento medido heredado de la gestión anterior, la administración Chahla siguió evaluando durante este año una nueva modalidad.
La intendenta tiene, por supuesto, su propio balance para responder a esas críticas. Al cumplir dos años de gestión enumeró más de 300 cuadras pavimentadas o repavimentadas, decenas de miles de reparaciones de baches, casi 50.000 luminarias activas, 63 plazas recuperadas y numerosos refugios para colectivos. También afirmó haber eliminado aproximadamente el 40% de los basurales existentes y recientemente destacó que el 92% de las luminarias de la ciudad ya funcionan con tecnología LED.
Ese será, probablemente, uno de los grandes debates de la campaña de 2027: la gestión que muestra Chahla contra la ciudad que dicen experimentar quienes la cuestionan.
Porque una elección municipal se define muchas veces en problemas extremadamente concretos. La bolsa de basura en la esquina, el colectivo que demora, el pozo que sigue frente a una vivienda o una calle que se inunda pueden pesar tanto como una gran obra al momento de entrar al cuarto oscuro.
Alfaro puede equivocarse. Falta todavía para la elección, no están cerradas las candidaturas opositoras y el voto libertario de una elección nacional no se trasladará automáticamente a una boleta municipal.
Pero afirmar que su pronóstico carece completamente de fundamento tampoco parece compatible con los números.
Chahla ganó la Capital en 2023 por apenas 1,66 puntos. Milei consiguió allí el 60,3% pocos meses después. Y en 2025 La Libertad Avanza volvió a derrotar al peronismo en el principal distrito electoral de Tucumán, aun cuando el PJ ganaba cómodamente en toda la provincia.
La intendenta ya confirmó que quiere competir por otros cuatro años. Para conseguirlos deberá hacer algo que el peronismo tucumano históricamente encontró difícil: transformar una victoria ajustada en San Miguel de Tucumán en una mayoría consolidada.
Y deberá hacerlo frente a una oposición distinta de la que enfrentó en 2023. Una en la que el radicalismo y el alfarismo ya no tienen garantizada la representación del voto antiperonista y donde La Libertad Avanza aparece, por los resultados concretos de las últimas urnas, como el adversario con mayor potencial para disputárselo.
