La confirmación de Soledad Molinuevo como candidata de La Libertad Avanza a intendenta de San Miguel de Tucumán para 2027 abrió una discusión que la política provincial conoce desde hace décadas: dirigentes elegidos para un cargo que, antes de completar su mandato, vuelven a ponerse a consideración de los votantes para ocupar otro.
El vicepresidente segundo de la Legislatura, Alfredo Toscano, cuestionó a la diputada nacional y llevó la discusión al terreno del propio discurso libertario contra la denominada “casta”. “¿Sos casta?”, lanzó el dirigente oficialista, al recordar que Molinuevo asumió su banca hace menos de un año y ya anunció que buscará conducir la Municipalidad capitalina.
El dato es concreto: Molinuevo tiene mandato como diputada nacional desde el 10 de diciembre de 2025 hasta el 9 de diciembre de 2029. La elección provincial está prevista para el 9 de mayo de 2027. Si resulta electa intendenta y decide asumir, debería dejar su banca en el Congreso antes de completar los cuatro años para los que fue votada.
Sin embargo, el archivo tucumano muestra que la situación está lejos de ser inédita. Incluso existen casos prácticamente idénticos y otros que avanzaron un paso más: candidatos que ganaron una elección y luego directamente decidieron no ocupar el cargo.
El antecedente casi calcado: Chahla dejó Diputados para asumir la Capital
El caso más parecido al que podría protagonizar Molinuevo tiene como protagonista a la actual intendenta Rossana Chahla.
Chahla fue electa diputada nacional por Tucumán en las elecciones legislativas de 2021, con un mandato previsto hasta diciembre de 2025. Apenas dos años después fue candidata a intendenta de San Miguel de Tucumán por el entonces Frente de Todos.
Ganó las elecciones provinciales de junio de 2023 frente a Beatriz Ávila y decidió asumir el nuevo cargo.
El 25 de octubre de ese año presentó formalmente su renuncia a la Cámara de Diputados, con vigencia desde el 27 de octubre, explicando precisamente que había sido electa intendenta de la Capital.
Su banca nacional, que todavía tenía dos años de mandato por delante, pasó a ser ocupada por Elia Fernández de Mansilla.
Es decir, el mecanismo fue claro: Chahla fue elegida para cuatro años como diputada, cumplió aproximadamente la mitad del período, compitió por otro cargo ejecutivo, ganó y dejó el Congreso para asumir la Intendencia.
Por eso, desde el punto de vista estrictamente electoral, constituye uno de los antecedentes más directos para analizar la decisión de Molinuevo.
La diferencia está, por ahora, en el resultado: la libertaria recién anunció su candidatura para 2027 y todavía no existe una definición sobre qué ocurrirá con su banca si gana.
Por ese motivo tampoco corresponde definir hoy su candidatura como “testimonial”. Una testimonial supone que el dirigente se presenta sin intención de ocupar el cargo para el que pide el voto. En el caso de Molinuevo, hasta el momento sólo está confirmado que buscará la Intendencia.
Ávila, Sánchez y Cano: competir por otro cargo con el mandato todavía vigente
La elección tucumana de 2023 ofrece otros dos antecedentes muy cercanos.
Beatriz Ávila llegó al Senado después de las elecciones de 2021, con mandato desde diciembre de ese año hasta diciembre de 2027. En junio de 2023, cuando todavía le quedaban más de cuatro años como senadora, compitió justamente por la Intendencia de San Miguel de Tucumán.
Ávila perdió frente a Chahla y continuó ocupando su banca nacional. Si hubiese ganado y decidido asumir como intendenta, habría tenido que abandonar anticipadamente el Senado.
En esa misma elección provincial ocurrió algo similar con Roberto Sánchez.
El dirigente radical había sido electo diputado nacional en 2021 para el período 2021-2025. Sin haber completado la mitad de ese mandato, se convirtió en candidato a gobernador de Juntos por el Cambio en 2023, acompañado por Germán Alfaro.
Sánchez perdió frente a Osvaldo Jaldo y regresó a su actividad en la Cámara de Diputados.
Hay un antecedente anterior con José Cano.
El radical había sido electo diputado nacional en 2013 y, dos años después, mientras todavía integraba la Cámara baja, encabezó la fórmula opositora para la Gobernación de Tucumán en 2015. Fue derrotado por Juan Manzur y continuó su carrera nacional.
La práctica atravesó así espacios políticos diferentes. Chahla compitió desde el peronismo; Ávila y Sánchez lo hicieron desde Juntos por el Cambio; Cano desde el radicalismo; y ahora Molinuevo, desde La Libertad Avanza, se prepara para recorrer un camino electoral similar.
En el análisis político existe incluso una denominación distinta de la candidatura testimonial para este fenómeno. El politólogo Julio Burdman utilizó años atrás el concepto de “candidatura rana” para describir al dirigente que, poco tiempo después de acceder a un cargo, busca saltar hacia otro.
Jaldo, Alfaro y las testimoniales: cuando el candidato gana pero no asume
Otro capítulo del archivo tucumano son las candidaturas testimoniales propiamente dichas. Allí la diferencia es sustancial: no se trata simplemente de abandonar un mandato para asumir otro, sino de competir, resultar electo y finalmente no ocupar el cargo obtenido.
Osvaldo Jaldo cuenta con una extensa historia en este terreno.
En 2007 fue electo legislador provincial, pero dejó esa posibilidad para incorporarse como ministro del Interior de José Alperovich. En 2009 resultó electo diputado nacional y tampoco ocupó definitivamente esa banca, permaneciendo en el Ejecutivo provincial.
En 2011 volvió a resultar electo legislador y continuó en el Ministerio del Interior. En 2013 fue nuevamente candidato y electo diputado nacional, pero no asumió para permanecer en el gabinete provincial.
La situación se repitió en 2017, cuando Jaldo ya era vicegobernador. Encabezó la lista para Diputados, durante la campaña aseguró que asumiría si resultaba electo, pero luego renunció a jurar y permaneció como vicegobernador.
Y en 2025 volvió a encabezar la lista oficialista para la Cámara baja mientras ejercía la Gobernación. Tucumán Primero ganó las elecciones y Jaldo formalizó después su renuncia a la candidatura electa. El corrimiento permitió el ingreso de Javier Noguera al Congreso.
El peronismo no monopolizó esa herramienta.
En 2021, Germán Alfaro era intendente de San Miguel de Tucumán cuando encabezó la boleta de Juntos por el Cambio para el Senado. Resultó electo, pero anunció después de los comicios que no asumiría.
Su lugar terminó siendo ocupado por Beatriz Ávila, segunda integrante de la fórmula y además esposa del entonces jefe municipal. Alfaro permaneció al frente de la Municipalidad.
Otro antecedente fue Sergio Mansilla. En 2011, mientras era senador nacional, fue electo legislador provincial, pero no dejó el Congreso y continuó en la Cámara alta.
La política tucumana registra además una modalidad todavía más amplia: las postulaciones simultáneas para dos o incluso tres cargos.
En 2015 hubo 81 candidatos con postulaciones múltiples. Ricardo Bussi, por ejemplo, compitió simultáneamente para gobernador y concejal de la Capital; perdió la Gobernación pero consiguió una banca en el Concejo Deliberante. Claudio Viña fue candidato a intendente y legislador y terminó ingresando a la Legislatura. Gerónimo Vargas Aignasse llegó a presentarse ese año para intendente, legislador y senador nacional.
Así, la discusión abierta por Toscano contra Molinuevo toca un fenómeno con abundantes antecedentes en la provincia.
La candidatura de la diputada libertaria podrá ser cuestionada políticamente por haber sido anunciada pocos meses después de asumir en el Congreso, pero no constituye por ahora una testimonial. El verdadero punto de comparación está en quienes, como Chahla, Ávila, Sánchez o Cano, buscaron un nuevo cargo mientras todavía tenían vigente el mandato para el que habían sido elegidos.
Y si el debate se amplía a quienes se presentaron, ganaron y después no asumieron, el archivo tucumano se vuelve mucho más extenso y atraviesa prácticamente a todo el arco político provincial.
