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Colegios privados tucumanos, entre el aumento de las cuotas y una morosidad que no deja de crecer

Los colegios privados de Tucumán atraviesan una situación financiera cada vez más delicada. Mientras necesitan actualizar los aranceles para afrontar salarios y gastos de funcionamiento, las instituciones advierten que cualquier incremento puede profundizar las dificultades de las familias y elevar todavía más el nivel de morosidad.

La preocupación se intensificó durante la segunda mitad del ciclo lectivo. Según explicó Daniel Nacusse, delegado episcopal de Educación, en los colegios parroquiales la cantidad de familias con deudas creció alrededor de un 15% por encima de los registros habituales.

El panorama no es uniforme, pero en algunos establecimientos la situación resulta especialmente compleja: hasta la mitad de los alumnos registra cuotas pendientes. Muchas familias lograron cubrir los primeros meses del año, aunque posteriormente acumularon obligaciones correspondientes a mayo, junio y julio.

Planes de pago para evitar que las deudas se acumulen

Frente al incremento de la morosidad, las instituciones buscan sostener el diálogo con los padres y ofrecer alternativas que permitan regularizar las cuotas. La mayor preocupación aparece cuando las familias dejan de pagar y, al mismo tiempo, interrumpen el contacto con las autoridades escolares.

Entre las medidas implementadas figura un acuerdo con una entidad bancaria local para que empleados públicos puedan cancelar sus deudas mediante tarjetas de crédito y en cuotas sin interés. También existen colegios que decidieron flexibilizar el cobro de recargos para no agravar la situación económica de los tutores.

Sin embargo, estas herramientas no siempre alcanzan. Los establecimientos dependen en gran medida del cobro de los aranceles para mantener su funcionamiento cotidiano, pagar servicios y cumplir con las obligaciones salariales.

En septiembre podría aplicarse una nueva actualización

A pesar de las dificultades que enfrentan las familias, el sector analiza una nueva actualización de las cuotas para septiembre. El porcentaje se determinaría tomando como referencia la inflación registrada durante junio, julio y agosto.

Para los colegios, la suba aparece como una medida necesaria para sostener su estructura económica. No actualizar los valores puede comprometer el pago de salarios, pero aumentar los aranceles también puede generar nuevas deudas entre las familias.

Las instituciones quedan así atrapadas en una encrucijada: necesitan mayores ingresos para funcionar, aunque saben que una cuota más elevada puede resultar imposible de afrontar para una parte de la comunidad educativa.

Cuestionamientos al alcance de los vouchers educativos

Desde el sector educativo privado también expresaron críticas al programa de vouchers impulsado por el Gobierno nacional. Nacusse consideró que el beneficio resulta insuficiente frente al valor actual de las cuotas y al aumento general de los costos.

Además del monto otorgado, las instituciones cuestionan las dificultades administrativas para ingresar información y completar los trámites requeridos. La asistencia está destinada a familias cuyos ingresos se encuentran por debajo del límite establecido por el programa y es abonada a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social.

Aunque el aporte representa una ayuda para los hogares alcanzados, desde los colegios sostienen que no logra compensar el deterioro del poder adquisitivo. Con la posibilidad de un nuevo aumento en septiembre, la preocupación se concentra ahora en cómo sostener el servicio educativo sin profundizar la deuda de las familias tucumanas.

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