Lionel Messi, a los 39 años, disputó su último partido con la Selección Argentina ante más de 85.000 personas en el Estadio Monumental. Lejos de una despedida cargada de nostalgia, la noche tuvo clima de celebración para homenajear al capitán y número 10.
Durante el partido, cada toque, tiro libre y pared de Messi fue celebrado como una oportunidad para volver a disfrutar de su talento. El gol se hizo esperar en el primer tiempo, pero el delantero tuvo su despedida soñada: convirtió de penal el 3 a 0 definitivo ante Benín y festejó junto a sus compañeros.
Incluso después del gol, Messi mantuvo la intensidad, buscó el arco rival y mostró su habitual exigencia cuando las jugadas no salían como esperaba. En su discurso posterior, entre lágrimas y agradecimientos, recordó que nunca dejó de luchar.
Después de 21 años de trayectoria con la Selección, su salida abre una etapa desconocida para el equipo argentino. Messi advirtió que pueden llegar tiempos difíciles, pero su despedida dejó una sensación distinta: más celebración que tristeza.
El capitán cerró así una historia que atravesó generaciones, con títulos, derrotas, críticas y una conexión definitiva con el público. La Selección tendrá que aprender a jugar sin él. Para los argentinos, queda la certeza de haber visto durante años a un futbolista irrepetible.
