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La defensa de “El Militar” busca abrir una pista narco internacional en el caso Érika Álvarez

La investigación por el femicidio de Érika Álvarez sumó en las últimas horas un nuevo capítulo de alto impacto: la defensa de Felipe “El Militar” Sosa pidió que se profundice una línea que vincula el caso con un poderoso narcotraficante de Brasil. El planteo, difundido este viernes 3 de abril, apunta a revisar la aparición en el expediente de una identidad que, en teoría, debería corresponder a una persona detenida desde hace años.

La hipótesis de la defensa y el misterio del DNI

De acuerdo con la línea planteada por el abogado Marcelo Cosiansi, una familiar de la víctima aseguró que Érika había visto un documento a nombre de Luiz Carlos da Rocha, alias “Cabeça Branca”, señalado durante años como uno de los grandes capos narco de Sudamérica. Para la defensa, ese dato no puede quedar como una referencia secundaria: si realmente se trata de esa identidad, la Justicia debería esclarecer cómo aparece mencionada en una causa tucumana cuando Da Rocha fue detenido en Brasil en 2017 y arrastraba condenas que superaban los 50 años de prisión.

Una causa atravesada por drogas, violencia y conexiones oscuras

El expediente ya venía mostrando un trasfondo atravesado por el consumo y la circulación de estupefacientes. Distintos reportes periodísticos sobre la causa señalaron que los investigadores venían siguiendo la pista de un hombre apodado “Carlos”, también mencionado como “El Paraguayo” o “El Brasilero”, a quien testigos y familiares ubicaban cerca del entorno de la joven y con presuntos vínculos con el narcotráfico regional. En ese marco, la figura de Sosa, detenido en enero en Pilar como principal sospechoso del crimen de la joven de 25 años hallada en un basural del sur de la capital tucumana, quedó inserta en una trama mucho más amplia que la de un homicidio aislado.

Qué puede cambiar a partir de ahora

El pedido de la defensa no implica, por sí mismo, que esa hipótesis esté acreditada. Pero sí introduce una presión concreta para que la investigación revise si detrás del nombre mencionado hubo un uso de identidad falsa, una confusión o una línea criminal que no fue explorada a fondo. En un caso ya marcado por contradicciones, testimonios cruzados y sospechas de nexos narco, la eventual conexión con un nombre de peso internacional podría alterar el enfoque del expediente y reabrir preguntas sobre quiénes rodeaban a Érika Álvarez en los días previos a su asesinato.

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