La intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, mantiene abierta la incógnita sobre su futuro político. Aunque ya expresó públicamente su respaldo a una eventual reelección del gobernador Osvaldo Jaldo, todavía evita confirmar si buscará un segundo mandato al frente de la Municipalidad capitalina.
La indefinición no pasa inadvertida dentro del peronismo tucumano. La Capital constituye uno de los principales territorios políticos de la provincia y el oficialismo necesita ordenar con anticipación su estrategia electoral. En ese escenario, la decisión de Chahla aparece atravesada por las desconfianzas internas, los movimientos de antiguos adversarios y el crecimiento de La Libertad Avanza.
El calendario todavía ofrece margen para las negociaciones, pero las piezas comenzaron a moverse. Mientras Jaldo consolida su proyecto para continuar al frente de la Provincia, la intendenta se toma su tiempo y evita anticipar una respuesta definitiva sobre su propio destino.
El apoyo a Jaldo no despejó la incógnita en la Capital
Chahla fue clara al expresar que acompañará al gobernador en su proyecto de reelección. Sin embargo, cuando la discusión se trasladó a su continuidad en la Municipalidad, la intendenta evitó una definición terminante.
Esa diferencia alimentó las especulaciones dentro del oficialismo. Una cosa es el respaldo al proyecto provincial y otra, diferente, la decisión de volver a competir por el municipio más importante de Tucumán.
La Capital tiene un peso electoral y simbólico fundamental. Después de años bajo administraciones opositoras, el peronismo recuperó la intendencia en 2023 con una victoria ajustada. Por eso, la posibilidad de que Chahla no busque otro mandato obliga al oficialismo a pensar alternativas y, principalmente, a encontrar una figura capaz de sostener el territorio.
La demora también refleja una característica del escenario político actual: detrás de las expresiones públicas de unidad existen recelos que no desaparecieron. La convivencia dentro del peronismo se sostiene por la necesidad electoral, aunque distintos sectores continúan midiendo fuerzas y observando los movimientos de sus aliados.
El factor alfarista vuelve a aparecer en la discusión
Dentro del complejo tablero político de la Capital también aparece el espacio vinculado al exintendente Germán Alfaro. Su sector, que durante años fue uno de los principales adversarios del peronismo, forma parte de una discusión que genera incomodidad entre dirigentes del oficialismo.
La política tucumana ingresó en una etapa de reacomodamientos donde viejos enfrentamientos conviven con nuevas alianzas y acuerdos. En ese contexto, cada incorporación o acercamiento tiene consecuencias sobre los equilibrios internos.
Para algunos dirigentes del peronismo capitalino, el interrogante no se limita a saber si Chahla será candidata. También importa conocer cómo se distribuirán los espacios de poder, qué dirigentes tendrán participación en el armado electoral y qué lugar ocuparán aquellos sectores que hasta hace poco estuvieron enfrentados.
La intendenta, mientras tanto, mantiene una posición prudente. No rompe con el proyecto provincial, pero tampoco acelera una definición personal. Esa cautela le permite conservar margen de negociación en un escenario donde todavía quedan muchas decisiones por tomar.
El crecimiento libertario obliga al peronismo a ordenar sus filas
A las tensiones internas se suma un desafío externo: el avance de La Libertad Avanza en Tucumán. El espacio libertario trabaja en su expansión territorial y busca transformarse en una alternativa competitiva para las elecciones provinciales de 2027.
Ese crecimiento obliga al oficialismo a revisar sus propias diferencias. El peronismo sabe que una interna descontrolada o una candidatura débil en la Capital podría abrir una oportunidad para la oposición.
Por esa razón, la definición de Chahla tiene una importancia que supera su futuro personal. Su decisión influirá en el armado político de la Capital, en la relación entre los distintos sectores del oficialismo y en la estrategia general que encabezará Jaldo.
Por ahora, la intendenta mantiene el suspenso. Respaldó al gobernador, pero todavía no dio el “sí” para su propia reelección. En una provincia donde la carrera hacia 2027 ya comenzó, ese silencio se transformó en uno de los principales interrogantes del peronismo tucumano.
