A más de 20 años del crimen de Paulina Lebbos, Tucumán vuelve a quedar frente a una escena conocida y dolorosa: una causa judicial vinculada al caso podría cerrarse sin una sentencia de fondo. Esta vez, el expediente apunta contra Virginia Mercado, amiga de Paulina y una de las últimas personas que la vio con vida la madrugada del 26 de febrero de 2006.
El juicio debía comenzar este jueves, pero la audiencia se suspendió porque Mercado no se presentó. Sus abogados alegaron razones de salud y el juez Eduardo Romero Lascano resolvió postergar el debate para fines de julio. Sin embargo, cuando el proceso se reanude, la causa podría terminar antes de empezar.
Un planteo que puede cambiar el destino del juicio
La defensa de Mercado pidió modificar la calificación legal del hecho. La acusación inicial es por encubrimiento, delito que en su modalidad agravada prevé una pena máxima mayor. Pero el abogado Elías Abi Cheble solicitó que el caso sea analizado como falso testimonio.
Ese cambio no es menor. Si el juez acepta la nueva calificación, el expediente podría quedar alcanzado por la prescripción debido al paso del tiempo. En otras palabras: la Justicia podría declarar extinguida la acción penal sin juzgar si Mercado mintió, encubrió o aportó datos falsos en una causa marcada desde el inicio por irregularidades, demoras y sospechas.
La definición quedó prevista para el 30 de julio, cuando se reanuden las audiencias. Hasta entonces, el tribunal deberá evaluar si hubo actos procesales capaces de interrumpir o suspender los plazos de prescripción.
El peso de una declaración bajo sospecha
Virginia Mercado fue una testigo clave desde el comienzo de la investigación. Según su relato inicial, ella y Paulina salieron juntas de un boliche, subieron al mismo remis y luego se separaron cuando Mercado descendió en su casa. Paulina continuó viaje y nunca volvió a ser vista con vida. Trece días después, su cuerpo apareció en Tapia.
Con el paso de los años, las declaraciones de Mercado quedaron bajo la lupa. En el segundo juicio por el encubrimiento del crimen, realizado en 2018, sus dichos habrían presentado contradicciones, por lo que el tribunal ordenó investigarla.
En febrero de este año, Mercado había admitido su responsabilidad en el marco de un acuerdo de juicio abreviado que contemplaba una pena de tres años de prisión en suspenso. Pero el juez no homologó ese convenio y el expediente avanzó hacia un juicio oral que ahora corre riesgo de naufragar por una cuestión de plazos.
Otra demora que golpea a la familia Lebbos
La posible prescripción vuelve a poner en discusión una constante del caso Lebbos: el paso del tiempo como aliado de la impunidad. Para Alberto Lebbos, padre de Paulina, cada expediente que se cae o se dilata representa una nueva frustración en una búsqueda de justicia que lleva dos décadas.
En este tramo de la causa, además, Lebbos no figura como querellante, ya que el delito investigado tendría como afectada a la administración pública. Esa situación limita su capacidad formal para oponerse al cambio de calificación. Aun así, junto a su abogado Juan Mussi, pidió intervenir invocando la Ley de Víctimas, aunque hasta ahora la Justicia no le reconoció ese rol.
El caso vuelve a exponer una pregunta incómoda para el sistema judicial tucumano: cuánto tiempo puede pasar antes de que una causa deje de buscar verdad y empiece a administrar vencimientos. Si la prescripción prospera, no sólo se cerrará un expediente. También quedará instalada la sensación de que, una vez más, el tiempo pudo más que la Justicia.
