La Libertad Avanza ya tiene un nuevo nombre para disputar la Intendencia de Yerba Buena en 2027. Agustín “Ayo” Delacroix confirmó este jueves su candidatura y recibió inmediatamente el respaldo de Lisandro Catalán, presidente del partido en Tucumán. El anuncio prácticamente cierra, al menos dentro de ese espacio político, la posibilidad que apenas dos meses atrás parecía encaminada: que el diputado nacional Federico Pelli fuera el candidato libertario para conducir la Ciudad Jardín. Sin embargo, que Pelli haya quedado fuera de esa carrera no hace desaparecer el episodio que precedió al cambio de candidato. Por el contrario, deja pendiente una cuestión de mayor gravedad institucional que la propia candidatura: las explicaciones contradictorias que dio un representante nacional sobre su domicilio y su lugar efectivo de residencia.
El 28 de julio, Pelli fue terminante cuando habló públicamente sobre sus aspiraciones electorales: afirmó que tenía domicilio en Yerba Buena, que pretendía ser candidato a intendente y, además, que residía desde hacía muchos años en el municipio. El problema apareció inmediatamente después. Los registros electorales conocidos entonces indicaban que había votado en 2025 en Villa Carmela porque su domicilio estaba ubicado en Alto Verde II, un barrio que habitualmente se vincula geográficamente con Yerba Buena pero que pertenece formalmente a la comuna de Cebil Redondo. Dos días después de aquella afirmación, consultado específicamente por la controversia, el propio Pelli reconoció que vivía en Alto Verde II y admitió que esa zona pertenece efectivamente a Cebil Redondo. También explicó que el nuevo domicilio que había fijado dentro de Yerba Buena correspondía a un domicilio profesional y reconoció que no vivía allí.
Una contradicción que no puede reducirse a una interna política
La secuencia merece ser observada más allá de las disputas entre dirigentes de La Libertad Avanza. Por un lado, un diputado nacional sostuvo públicamente que tenía residencia en Yerba Buena desde hacía muchos años. Por otro, poco después admitió que su vivienda estaba ubicada fuera del ejido municipal y que el domicilio declarado dentro de Yerba Buena correspondía a una oficina. Esas dos afirmaciones plantean, como mínimo, una contradicción objetiva que requiere una explicación clara.
La cuestión adquirió todavía mayor relevancia cuando se conoció que Pelli había realizado dos cambios de domicilio con pocos días de diferencia durante julio de 2026 y que el último correspondía a avenida Aconquija 1526. La controversia terminó en una denuncia presentada ante la Justicia Federal con competencia electoral por el concejal Mauricio Argiró, quien pidió investigar si existieron irregularidades en esos trámites. La presentación también alcanzó a Lisandro Catalán. Hasta ahora se trata de una denuncia y no existe una resolución judicial que determine que Pelli haya cometido un delito o que haya falseado deliberadamente su domicilio.
Esa aclaración es indispensable, pero no elimina el problema político. Una cosa es establecer jurídicamente si existió un delito, algo que corresponde exclusivamente a la Justicia. Otra diferente es analizar las explicaciones públicas de un funcionario elegido por los ciudadanos. Pelli no es solamente un aspirante a intendente que tuvo inconvenientes para acreditar un requisito electoral: es diputado nacional por Tucumán. Por esa razón, lo que dijo públicamente sobre su propio domicilio tiene una relevancia institucional que excede largamente una discusión por una candidatura.
El domicilio no es un dato menor cuando define quién puede ser candidato
La Ley de Municipalidades de Tucumán exige para ser intendente ser elector del municipio correspondiente y contar con dos años de residencia inmediata. Por eso la discusión sobre dónde vivía efectivamente Pelli no era un tecnicismo. Era uno de los requisitos que podían determinar si estaba habilitado o no para competir por la Intendencia de Yerba Buena.
Pero existe otro elemento todavía más delicado. El Código Electoral Nacional contempla específicamente la declaración de un domicilio falso y establece penas para el elector que incurra en esa conducta. La legislación sobre identificación de las personas también diferencia domicilio de residencia habitual y establece que, a efectos electorales, el domicilio registrado tiene consecuencias concretas. Esto no significa que Pelli haya cometido automáticamente alguno de esos delitos ni que las acusaciones formuladas en su contra estén probadas. La Justicia deberá determinar qué ocurrió, cuáles fueron los domicilios declarados, qué documentación se utilizó y si existió alguna conducta jurídicamente reprochable.
Lo que sí puede verificarse sin necesidad de anticipar una sentencia es la sucesión de declaraciones. Primero afirmó públicamente que tenía domicilio en Yerba Buena y que vivía hacía muchos años en el municipio. Después reconoció que vivía en Alto Verde II, Cebil Redondo, y que el domicilio fijado en Yerba Buena era profesional porque, según sus propias palabras, claramente no vivía en una oficina.
La diferencia no es semántica. Si un ciudadano común debe informar correctamente su domicilio al Estado, resulta razonable que sobre un funcionario público recaiga, como mínimo, la misma exigencia de claridad respecto de la información que declara y comunica públicamente. Y mucho más cuando ese dato puede terminar determinando su habilitación para competir por un cargo electivo.
Delacroix será candidato, pero el interrogante sobre Pelli permanece
Este jueves el tablero político cambió. Agustín Delacroix agradeció públicamente a Catalán y a La Libertad Avanza Tucumán la confianza para representarlos como candidato a intendente de Yerba Buena. Catalán respondió respaldando su postulación. De esta manera, el empresario gastronómico pasó a ocupar el lugar político que hasta hace pocas semanas parecía reservado para Pelli.
Para LLA, la designación de Delacroix puede significar el cierre de un problema electoral: presenta a un candidato diferente y continúa con su armado hacia mayo de 2027. Institucionalmente, sin embargo, el cambio de nombre no responde por sí solo las preguntas que quedaron abiertas.
Porque el asunto de fondo ya no es si Federico Pelli será o no candidato a intendente. Tampoco alcanza con concluir que su postulación se frustró por un inconveniente con el domicilio. La discusión es más profunda: un diputado de la Nación realizó afirmaciones públicas sobre su domicilio y residencia que luego entraron en contradicción con sus propias explicaciones posteriores, mientras existe una denuncia judicial que pide investigar precisamente esos movimientos registrales.
Determinar si hubo una falsedad con consecuencias penales corresponde a la Justicia. Determinar qué explicación política ofrece un representante nacional frente a esas contradicciones corresponde al propio Pelli. Y exigir que esa explicación exista forma parte del control que una sociedad democrática puede ejercer sobre quienes ocupan cargos públicos.
Delacroix es ahora el candidato de La Libertad Avanza en Yerba Buena. El nombre en la boleta puede haber cambiado.
La pregunta sobre el domicilio de Federico Pelli, en cambio, todavía no desapareció.
