El presente de San Martín de Tucumán volvió a poner bajo la lupa a la conducción anterior del club y, especialmente, al espacio de La Bancaria que tiene como principal referente político y sindical a Carlos Cisneros. El presidente Oscar Mirkin cuestionó con dureza la herencia recibida y aseguró que la situación económica que encontró al asumir estaba lejos de coincidir con los números que habían sido informados durante la transición.
A ocho meses de haber regresado a la presidencia de la institución de Ciudadela, Mirkin afirmó que recibió un club con deudas cercanas a los $800 millones y acusó a los antiguos dirigentes de haberse apartado cuando San Martín atravesaba un momento delicado.
Aunque el actual titular del “Santo” concentró sus cuestionamientos sobre la comisión directiva saliente, sus declaraciones tuvieron como destinatario político al sector vinculado con Cisneros y La Bancaria, que tuvo una marcada influencia en la conducción institucional durante los últimos años.
“Se borraron”: el reproche de Mirkin a la conducción anterior
Mirkin recordó especialmente la salida de las anteriores autoridades a fines de 2025 y cuestionó la decisión de abandonar la conducción antes de completar el mandato.
“Creo que se borró bastante gente, sobre todo se borraron las dirigencias anteriores, que nos dejaron una institución endeble que no podemos conseguir terminar de estabilizar”, sostuvo.
El presidente recordó que, cuando la comisión directiva formalizó su renuncia en noviembre de 2025, él mismo pidió que permanecieran en sus cargos para afrontar la crisis.
Según su relato, los dirigentes salientes argumentaban que se marchaban “por amor al club” porque ya no podían continuar sosteniéndolo. Mirkin planteó una postura diametralmente opuesta: consideró que precisamente en los momentos más difíciles correspondía permanecer al frente de la institución.
La crítica adquiere una dimensión política porque la gestión anterior estuvo fuertemente vinculada con La Bancaria y con el armado encabezado por Cisneros. Rubén Moisello, expresidente de San Martín, fue uno de los dirigentes identificados con ese sector.
Mirkin denunció que los números recibidos no reflejaban la realidad
La acusación más fuerte apareció cuando Mirkin habló de las cuentas del club.
El dirigente aseguró que la información económica presentada por la conducción anterior no coincidía con la situación que su comisión encontró después de asumir. Según explicó, los números mostraban inicialmente ingresos superiores a los egresos, algo que la actual administración sostiene que no se correspondía con la realidad financiera.
“Nos pintaron una situación con la que no nos encontramos”, sintetizó Mirkin al referirse a la transición.
El presidente fue todavía más lejos y sostuvo que, aun interpretando favorablemente lo sucedido, existió un ocultamiento de la verdadera situación económica.
De acuerdo con sus cifras, San Martín arrastraba compromisos por aproximadamente $800 millones cuando comenzó la nueva gestión. Meses atrás, la comisión encabezada por Mirkin ya había informado sobre la aparición de obligaciones que, según aseguró, no estaban incluidas en la documentación entregada durante el traspaso, entre ellas compromisos relacionados con operativos policiales y reclamos de una ART.
Las declaraciones vuelven a colocar bajo discusión el balance que dejó el ciclo anterior y golpean directamente sobre uno de los espacios que durante años tuvo peso dentro del club: el sector de La Bancaria referenciado en Cisneros.
Cisneros y La Bancaria, otra vez bajo la lupa por su influencia en el club
El enfrentamiento excede una simple discusión entre dos conducciones deportivas. La presencia del cisnerismo dentro de San Martín estuvo asociada durante años a dirigentes que, paralelamente, ocuparon lugares en ámbitos sindicales y organismos públicos.
Por eso, las palabras de Mirkin tienen una lectura que trasciende la mala campaña futbolística que atraviesa actualmente el equipo.
El actual presidente busca diferenciar su gestión de la anterior y sostiene que buena parte de las dificultades que todavía enfrenta tienen origen en la estructura económica e institucional que recibió. Al mismo tiempo, rechazó seguir el camino de quienes renunciaron en 2025 y descartó, por ahora, abandonar su cargo.
“Estamos dispuestos a poner el pecho a las balas para seguir adelante”, aseguró.
Mientras San Martín intenta salir de una de sus campañas más complicadas de los últimos años, la discusión ya no pasa solamente por los resultados dentro de la cancha. Mirkin abrió nuevamente el debate sobre cómo quedó administrativamente el club después de la etapa dominada por dirigentes cercanos a La Bancaria.
Y en ese balance, el nombre de Carlos Cisneros vuelve a quedar en el centro de la escena: no como destinatario de una acusación judicial formulada por Mirkin, sino como principal referente del espacio político y sindical al que el presidente de San Martín atribuye buena parte de la gestión que hoy cuestiona.
