La carrera hacia las elecciones provinciales del 9 de mayo de 2027 comenzó a ganar velocidad en Tucumán. Mientras La Libertad Avanza busca fortalecer su presencia territorial y Juan Manzur vuelve a mostrarse decidido a disputar la Gobernación, el oficialismo provincial cerró filas y empezó a definir su estrategia para conservar el poder.
El gobernador Osvaldo Jaldo, el vicegobernador Miguel Acevedo, el presidente subrogante de la Legislatura Sergio Mansilla y la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, mantuvieron una extensa cena política en la que analizaron durante más de cuatro horas los distintos escenarios que podrían presentarse durante los próximos nueve meses.
El encuentro, que venía postergándose desde hacía varias semanas, se produjo en momentos en que el Gobierno provincial acelera las definiciones electorales. La decisión de Jaldo de avanzar con el decreto de convocatoria a elecciones provinciales terminó de poner en marcha una carrera en la que el mandatario ya dejó en claro que pretende competir nuevamente.
Chahla, en cambio, todavía mantiene en reserva cuál será su futuro. La intendenta no confirmó si buscará otro período al frente de la Capital, si intentará proyectarse hacia otro cargo o si optará por alejarse de la actividad política una vez concluido su mandato.
La reunión entre las principales figuras del oficialismo sirvió, además, para poner sobre la mesa las tensiones internas que atraviesan al peronismo y el desafío que representa el crecimiento de La Libertad Avanza en la provincia.
El jaldismo busca consolidar la unidad y contener las fugas
Uno de los principales acuerdos alcanzados durante el encuentro fue la necesidad de preservar la unidad del espacio oficialista. En el entorno de Jaldo consideran que la fortaleza electoral del peronismo tucumano continúa dependiendo de su capacidad para mantener alineados a intendentes, legisladores, delegados comunales y referentes territoriales.
En ese esquema aparece como principal factor de tensión Juan Manzur. El ex gobernador comenzó a incrementar sus apariciones públicas y en diferentes recorridas por el interior manifestó su intención de volver a competir por la Gobernación, cargo que ejerció durante dos períodos.
La posibilidad de una candidatura de Manzur incomoda al oficialismo. Cerca de Jaldo sostienen que no existe margen para compartir el liderazgo provincial y cuestionan el desempeño político del senador durante los últimos años. Desde el manzurismo responden que el ex mandatario sigue siendo una referencia dentro del peronismo y aseguran que viene sumando dirigentes descontentos con la conducción actual.
Manzur, además, intenta posicionarse como uno de los referentes de un frente opositor al Gobierno nacional de Javier Milei. Esa estrategia lo coloca también frente al jaldismo, que mantuvo durante buena parte de la gestión libertaria una relación institucional fluida con la Casa Rosada.
El desafío para Jaldo será mantener ese equilibrio mientras La Libertad Avanza profundiza su desembarco en Tucumán. La reciente visita de dirigentes libertarios tucumanos a Karina Milei fue interpretada dentro del oficialismo como una señal de que el espacio nacional pretende fortalecer su estructura provincial de cara a 2027.
En la Casa de Gobierno recuerdan que hasta ahora existió una suerte de acuerdo de convivencia política con las principales figuras nacionales. Sin embargo, nadie descarta que ese escenario pueda modificarse a medida que se acerquen las elecciones.
La interna del PJ aparece como el escenario para dirimir candidaturas
Manzur ya dejó trascender en distintas oportunidades que pretende ser candidato a gobernador. Incluso aseguró que su sector se encuentra en condiciones de presentar postulantes en municipios y comunas rurales si el calendario electoral se acelerara.
La respuesta del oficialismo es que cualquier disputa por espacios debe canalizarse a través de las internas partidarias.
El PJ tucumano deberá atravesar durante los próximos meses un proceso de reorganización que incluirá la conformación del frente electoral, la definición de candidaturas y la renovación de su conducción. Para Jaldo, ese proceso puede convertirse en una herramienta para ordenar las distintas corrientes internas.
Durante la cena, el gobernador habría pedido a los integrantes de la mesa política reforzar el diálogo con sus respectivos dirigentes y colaboradores. El objetivo es evitar movimientos inesperados cuando llegue el momento de los encolumnamientos.
Uno de los problemas que preocupa al oficialismo es la superposición de referentes que mantienen vínculos simultáneos con distintos sectores de poder. Algunos dirigentes responden al gobernador, pero al mismo tiempo conservan acuerdos con legisladores, intendentes o referentes territoriales de otros espacios.
El financiamiento de las estructuras políticas también aparece como un elemento central de la discusión. En el jaldismo consideran que algunos dirigentes reclaman mayores recursos mientras mantienen organizaciones territoriales considerablemente desarrolladas.
La eventual interna con Manzur, por lo tanto, no se limitaría a una discusión de nombres. También pondría a prueba la capacidad de movilización territorial de ambos sectores y el nivel de respaldo que cada uno conserva dentro del justicialismo.
Encuestas, candidaturas y economía: las variables que condicionan 2027
Otro de los temas que genera inquietud en el oficialismo es la posibilidad de que sectores opositores intenten impugnar judicialmente una nueva candidatura de Jaldo.
El gobernador transmite tranquilidad y sostiene que su espacio realizó consultas jurídicas para respaldar la legalidad de una eventual postulación. La oposición, mientras tanto, analiza argumentos constitucionales para cuestionarla.
También se esperan definiciones respecto del futuro político de Rossana Chahla. Dentro del oficialismo consideran necesario despejar las versiones sobre la intendenta para terminar de conformar la mesa política que conducirá la campaña provincial.
Las encuestas forman parte de ese proceso de planificación.
Un relevamiento del Grupo Borgia ubica al peronismo en el primer lugar de intención de voto, con un 43,6%, mientras que La Libertad Avanza aparece segunda con un 18,3%. Más atrás se encuentra un número significativo de electores que todavía no definió su voto: un 12,8% se declara indeciso y un 10,1% afirma que no votaría por ninguna de las alternativas disponibles.
En paralelo, mediciones encargadas por el oficialismo apuntan a reforzar la posición de Jaldo dentro del peronismo. Un informe del sociólogo Hugo Haime habría mostrado una consolidación de la imagen del gobernador y estimado que Manzur y otros sectores alejados de la Casa de Gobierno concentran una porción reducida del electorado peronista descontento.
Pero más allá de la disputa partidaria, existe otra variable que atraviesa todas las estrategias: la economía.
Los indicadores sobre los ingresos familiares muestran un escenario complejo. Según el relevamiento de Borgia, apenas el 13,3% de los consultados manifestó llegar cómodamente a fin de mes, mientras que un 38,1% aseguró hacerlo con dificultades. Otro 27,1% directamente indicó que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mensuales.
El deterioro del poder adquisitivo y el crecimiento del endeudamiento familiar aparecen así como factores capaces de modificar el comportamiento electoral.
Para el Gobierno provincial, sostener la regularidad en el pago de salarios e intentar impulsar el consumo será una de las prioridades durante los próximos meses. Para la oposición, en cambio, el malestar económico representa una oportunidad para disputar votos.
Con el calendario electoral prácticamente en marcha, Tucumán empieza a ingresar en una etapa de definiciones. Jaldo intenta consolidar su liderazgo y evitar fracturas dentro del peronismo; Manzur prepara su regreso a la competencia provincial; y La Libertad Avanza busca transformar el respaldo nacional en estructura territorial.
La pelea por 2027 ya comenzó y, durante los próximos meses, cada movimiento dentro y fuera del oficialismo tendrá inevitablemente lectura electoral.
