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El PJ tucumano reacomoda vínculos y acelera sus movimientos rumbo a 2027

La carrera electoral comenzó a generar movimientos dentro del peronismo tucumano. Aunque todavía queda camino por recorrer, distintos sectores del Partido Justicialista empezaron a exhibir sus estrategias, fortalecer vínculos y marcar posiciones ante una eventual disputa por la conducción provincial.

El gobernador Osvaldo Jaldo mantiene el control de la estructura oficial y ya confirmó su intención de buscar la reelección acompañado nuevamente por Miguel Acevedo. Sin embargo, por fuera del armado de la Casa de Gobierno, otros referentes comenzaron a desplegar agendas propias.

Las recorridas territoriales de Juan Manzur y los contactos nacionales del diputado Carlos Cisneros muestran que el PJ tucumano atraviesa una etapa de reconfiguración. Las diferencias todavía no desembocaron en una ruptura formal, pero los gestos políticos anticipan una competencia por candidaturas, apoyos y espacios de poder.

Jaldo apuesta a la estructura y busca sostener la centralidad

El jaldismo llega a esta instancia con una ventaja concreta: administra la Provincia y conserva una extensa red de intendentes, legisladores, delegados comunales y dirigentes territoriales. Desde esa posición, Jaldo procura mantener al oficialismo provincial unido y evitar que las diferencias internas afecten la gestión.

La confirmación de su proyecto reeleccionista, con Acevedo nuevamente como compañero de fórmula, funcionó además como un mensaje hacia el resto del justicialismo. El gobernador dejó en claro que pretende continuar al frente del Ejecutivo y que no tiene previsto ceder el lugar ante otros sectores internos.

El desafío para el mandatario será contener a los dirigentes que quedaron alejados de las principales decisiones del Gobierno. La relación con Cisneros aparece como uno de los puntos más sensibles, especialmente después de que el dirigente bancario perdiera influencia sobre la Caja Popular de Ahorros.

También será determinante el posicionamiento de la intendenta capitalina Rossana Chahla, una figura con peso propio dentro del PJ y cercanía política con Cisneros. Su ubicación en el tablero podría resultar decisiva en una eventual interna.

Cisneros amplía sus vínculos y mira más allá de Tucumán

Carlos Cisneros comenzó a exhibir una agenda que combina la política provincial con contactos de alcance regional y nacional. Su encuentro en Buenos Aires con Gerardo Zamora, referente central del oficialismo santiagueño, fue interpretado como una señal de que busca ampliar su margen de acción.

La reunión se produjo en un momento particular: Zamora reforzó su liderazgo después de los resultados electorales obtenidos por su espacio en Santiago del Estero. La fotografía con Cisneros abrió interrogantes sobre la posibilidad de construir vínculos entre sectores del peronismo del norte argentino.

Para el diputado tucumano, ese acercamiento representa una oportunidad para proyectarse por fuera de la interna local. También le permite mostrar que conserva interlocución con dirigentes de peso, aun cuando su relación con la conducción provincial atraviesa una etapa de distanciamiento.

El vínculo de Cisneros con Chahla agrega otro componente al escenario. La Capital concentra una porción decisiva del electorado tucumano y cualquier construcción que pretenda discutirle poder al jaldismo necesitará presencia territorial, estructura y acuerdos dentro del principal distrito de la provincia.

Por ahora, no existe una alianza electoral formal. Sin embargo, las reuniones y las fotografías funcionan como instrumentos para enviar mensajes, medir reacciones y mantener abiertas distintas posibilidades.

Manzur vuelve al territorio y prepara su propia construcción

Juan Manzur, por su parte, intensificó las recorridas por barrios y localidades del interior. El exgobernador sostiene encuentros con dirigentes, militantes y vecinos, acompañado por referentes como Fernando Juri Debo, y concentra su discurso en las consecuencias de las políticas económicas del Gobierno nacional.

La estrategia le permite diferenciarse sin confrontar permanentemente con Jaldo. Manzur dirige sus principales críticas hacia la administración de Javier Milei, mientras reconstruye presencia territorial y busca recuperar centralidad dentro del peronismo provincial.

En su entorno ya trabajan para instalar con mayor fuerza una eventual candidatura a gobernador. La aparición de pintadas y otras acciones de promoción marcaría el paso de las recorridas políticas a una campaña más explícita.

Una postulación de Manzur enfrentaría directamente su proyecto con el de Jaldo y obligaría al PJ a definir cómo resolverá sus candidaturas. La incógnita es si los distintos sectores llegarán a un acuerdo previo o si la competencia terminará trasladándose a las urnas.

El peronismo tucumano conserva una estructura poderosa, pero comienza a mostrar varios centros de conducción. Jaldo se apoya en el Gobierno provincial; Manzur busca reconstruir su vínculo con el territorio; y Cisneros fortalece relaciones políticas dentro y fuera de Tucumán.

Los próximos meses estarán marcados por negociaciones, recorridas y gestos públicos. Más que una ruptura inmediata, lo que aparece es una disputa por determinar quién tendrá la capacidad de reunir al PJ y conducirlo en las elecciones de 2027.

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