La Legislatura de Tucumán volvió a quedar en el centro de la polémica. Por decisión de su presidente, Miguel Acevedo, el personal del Poder Legislativo fue autorizado a retirarse este lunes a las 12 para poder seguir el partido de la Selección Argentina ante Austria, por el Mundial 2026.
La medida fue formalizada mediante el Decreto Nº 1401-A/2026 y se justificó en la “magnitud e importancia” del evento deportivo para el pueblo argentino. Sin embargo, lejos de pasar como una simple concesión mundialista, la resolución abrió un fuerte contraste: mientras las clases, los otros poderes del Estado y la actividad pública en general continuaron con normalidad, en la Legislatura se dispuso una salida anticipada.
Una excepción para pocos
El decreto estableció que los trabajadores legislativos desarrollaran sus tareas habituales sólo hasta el mediodía, dos horas antes del inicio del encuentro previsto para las 14. La explicación oficial fue permitir que el personal pudiera “disfrutar y alentar” al seleccionado nacional.
El problema no fue el entusiasmo futbolero, compartido por millones de argentinos, sino el privilegio institucional. En una provincia donde miles de trabajadores públicos y privados debieron cumplir normalmente sus horarios, la Legislatura decidió otorgarse una facilidad que no se extendió al resto de la administración ni a las escuelas.
La Legislatura más cara, también la más cómoda
El episodio toma mayor dimensión porque ocurre en un Poder Legislativo señalado desde hace años por su elevado costo. Según relevamientos difundidos a nivel nacional, Tucumán aparece entre las provincias con mayor gasto legislativo del país, tanto en términos proporcionales como por legislador.
Ese dato vuelve más incómoda la decisión. La Cámara que más recursos consume del presupuesto provincial resolvió, en plena jornada laboral, acomodar su funcionamiento interno por un partido de fútbol. Para muchos tucumanos, la escena resume una distancia cada vez más evidente entre la política y la vida cotidiana de quienes no tienen margen para retirarse antes de sus trabajos.
El fútbol como excusa y el privilegio como mensaje
Desde la Legislatura se aclaró que este tipo de medidas no son nuevas y que ya se aplicaron en otros mundiales. Pero la repetición de una práctica no la vuelve menos cuestionable. Al contrario, la naturaliza.
En un contexto de crisis económica, salarios ajustados y fuerte malestar social con la política, la imagen de empleados legislativos liberados antes de horario para ver un partido resulta difícil de defender. No porque el Mundial no convoque ni emocione, sino porque el Estado debería dar señales de austeridad, responsabilidad y equilibrio.
La pasión por la Selección une a los argentinos. El problema aparece cuando esa pasión se convierte en privilegio para algunos, mientras el resto de Tucumán sigue cumpliendo sus obligaciones como cualquier día laboral.
