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La Gabriela Mistral vuelve a poner a Chahla bajo presión por la educación municipal

La situación en la Escuela Gabriela Mistral volvió a dejar en evidencia un problema que golpea de lleno a la gestión de Rossana Chahla: la distancia entre el discurso oficial y lo que denuncian las familias. A pocos días del inicio de clases, aparecieron reclamos por aulas sobrecargadas, mobiliario deteriorado, falta de iluminación adecuada y sectores con escaso mantenimiento en un establecimiento que depende directamente de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Entre los planteos, se menciona incluso un curso de primer año del turno mañana donde la cantidad de alumnos superaría la capacidad del aula y los pupitres quedarían prácticamente superpuestos.

El dato político no es menor. No se trata de una escuela provincial ni de un conflicto ajeno al municipio. La Gabriela Mistral está bajo la órbita de la Capital, de modo que la responsabilidad de dar respuestas recae de manera directa sobre la administración de Chahla. Por eso el caso no puede ser leído como una dificultad aislada, sino como un síntoma de una gestión que prometió orden, inversión y calidad educativa, pero que todavía no logra evitar que el arranque de clases quede envuelto en cuestionamientos.

El choque entre los anuncios y la realidad
La crítica se vuelve más fuerte cuando se revisa lo que el propio municipio dijo hace apenas unos días. El 27 de febrero, antes del inicio del ciclo lectivo, la Municipalidad aseguró que sus escuelas estaban en “perfectas condiciones”, con matrícula completa, obras finalizadas y mejoras edilicias ya ejecutadas. En esa misma comunicación oficial, la directora de Educación informó que este año las instituciones municipales tendrían 2.257 estudiantes y reconoció que ya estaban “todas nuestras aulas pobladas”. También destacó el cambio de mobiliario completo en la Gabriela Mistral.

Pocos días después, el 3 de marzo, Chahla encabezó el inicio del ciclo lectivo en otra escuela municipal y afirmó que la educación es una de las prioridades de su gestión. Allí habló de edificios en óptimas condiciones, de inversión sostenida y hasta de “deserción cero” en el sistema educativo municipal.

Sin embargo, la aparición casi inmediata de denuncias en la Gabriela Mistral deja a ese discurso en una posición incómoda. Porque si el municipio sabía que la matrícula venía creciendo, que las aulas ya estaban llenas y que la demanda era intensa, entonces el problema no fue la sorpresa sino la planificación. Y si además se había anunciado que el establecimiento estaba acondicionado y con el mobiliario renovado, las quejas por hacinamiento y falta de mantenimiento exponen una falla de gestión que pega de lleno en la credibilidad del mensaje oficial.

Una deuda que Chahla todavía no logra saldar
La Gabriela Mistral ya había sido presentada por la gestión municipal como un emblema de recuperación. En enero de 2025, la Municipalidad anunció obras de refacción en el edificio y sostuvo que los alumnos encontrarían una escuela remodelada y acondicionada. Ese proceso fue mostrado como una decisión política de Chahla para “recuperar” la institución y garantizar una educación pública y gratuita de calidad.

Incluso este mismo 9 de marzo, en plena polémica, la web oficial municipal publicó otra nota para asegurar que en la Gabriela Mistral las clases se desarrollan con aulas y mobiliario completamente renovados. Allí afirmó que la escuela fue “totalmente renovada”, que tiene unos 685 estudiantes en secundaria y 370 en primaria, y que el edificio llegó al inicio del año escolar en perfectas condiciones.

Pero justamente ahí aparece el mayor problema para Chahla: cuando una gestión necesita salir a remarcar que una escuela está bien, al mismo tiempo que circulan reclamos por hacinamiento y deficiencias edilicias, lo que queda a la vista es que el relato oficial ya no alcanza por sí solo. La Gabriela Mistral expone que la educación municipal sigue siendo una zona sensible de la administración capitalina. Y también deja una conclusión incómoda para la intendenta: si después de tantas promesas, obras anunciadas y mensajes sobre la prioridad educativa todavía aparecen denuncias por condiciones básicas dentro de una escuela municipal, entonces el problema ya no es sólo edilicio. Es político, y tiene a Chahla como principal responsable.

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