El Día del Padre volvió a dejar una señal de alerta para el comercio tucumano. Aunque algunos rubros lograron sostenerse con promociones, cuotas y liquidaciones, el balance general muestra que el consumo sigue frío y que las fechas especiales ya no garantizan una recuperación real para los negocios.
A nivel nacional, las ventas minoristas por el Día del Padre bajaron 0,3% interanual, medidas a precios constantes, según CAME. En Tucumán, desde la Federación Económica reconocieron que hubo rubros con mejor desempeño, como indumentaria deportiva y televisores, pero advirtieron que el movimiento estuvo fuertemente condicionado por descuentos, financiación y una demanda cada vez más cautelosa.
Una fecha clave que no alcanzó para levantar el consumo
El presidente de la FET, Héctor Viñuales, describió un escenario de expectativas moderadas, con consumidores golpeados por intereses altos, deudas de tarjeta, subas en servicios y pérdida de poder adquisitivo. En ese contexto, el Día del Padre sirvió para mover algunos mostradores, pero no para cambiar la tendencia de fondo.
La venta de prendas e indumentaria deportiva habría crecido cerca de un 3%, mientras que las casas de electrodomésticos registraron un aumento en la compra de televisores, impulsado también por el Mundial. Sin embargo, el dato muestra más una compra puntual que una mejora extendida del comercio.
El problema ya venía marcado: un relevamiento de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán había advertido que el 64,3% de los comercios consultados vendió menos durante el primer cuatrimestre de 2026. Además, más del 78% declaró tener rentabilidad baja o nula, y el 71,4% dijo tener dificultades para cubrir alquileres, servicios, salarios e impuestos.
El reclamo: bajar Ingresos Brutos y eliminar tributos que encarecen precios
La queja de los comerciantes no apunta sólo al bajo consumo. El reclamo más fuerte vuelve a estar puesto sobre la carga impositiva. Desde la Cámara de Comercio advirtieron que cerca del 45% de la venta bruta se va entre impuestos nacionales, provinciales, municipales y comisiones bancarias. A eso se suma otro 25% de costos de estructura.
Con ese margen, sostienen que la rentabilidad queda reducida a niveles mínimos. Por eso piden medidas concretas: bajar Ingresos Brutos, eliminar Sellos y revisar el impuesto para la Salud Pública, al que consideran un costo adicional que muchas otras provincias no aplican de la misma manera.
El planteo es simple: si el comercio formal paga más impuestos, más alquiler, más servicios y más cargas laborales que la venta informal, termina compitiendo en desventaja. La consecuencia es doble: precios más altos para el consumidor y menos margen para que el negocio pueda sostener empleo, stock y promociones.
Tucumán, entre las provincias con mayor presión fiscal
La comparación con otras provincias agrava el diagnóstico. Según mediciones privadas, Tucumán aparece de manera recurrente entre las jurisdicciones con mayor presión fiscal del país. Un informe de IERAL ubicó a la provincia segunda en presión tributaria efectiva conjunta provincial y municipal, detrás de Misiones, con una carga equivalente al 8% del Producto Bruto Geográfico.
La encuesta anual de impuestos de KPMG, relevada por medios nacionales, también colocó a Tucumán dentro del grupo de provincias más gravosas para la actividad económica, junto con Buenos Aires, Misiones, CABA y Córdoba. Allí, Ingresos Brutos vuelve a aparecer como el tributo más cuestionado por su efecto directo sobre precios, inversión y competitividad.
En la práctica, mientras los comerciantes intentan vender con descuentos para no perder clientes, una parte importante del precio final queda atrapada en impuestos y costos financieros. Por eso, tras otro Día del Padre sin repunte claro, el sector insiste en que no alcanza con promociones: para reactivar el consumo, también hace falta aliviar la mochila impositiva que pesa sobre el comercio formal tucumano.
