Tucumán se encuentra entre las provincias argentinas con mayor capacidad para generar recursos tributarios propios, pero esa fortaleza fiscal no parece reflejarse en los niveles de inversión pública destinados a sus habitantes. Así lo señala un estudio elaborado por el economista y docente de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Pablo Pero, quien analizó la relación entre la recaudación provincial y el gasto de capital durante 2025. Los resultados muestran un contraste significativo: mientras la provincia sobresale por su capacidad de recaudación, se ubica entre las últimas jurisdicciones del país cuando se considera cuánto invierte el Estado por cada habitante.
El trabajo, denominado “Tributos de origen provincial e inversión pública en la provincia para 2025”, compara indicadores fiscales de las distintas jurisdicciones argentinas y plantea interrogantes sobre el destino de los recursos administrados por el Estado tucumano. Entre sus principales conclusiones, destaca que Tucumán lidera el Noroeste Argentino en recaudación propia por habitante y ocupa el primer puesto nacional en ingresos tributarios por kilómetro cuadrado. Sin embargo, la situación cambia cuando se analiza la proporción del presupuesto destinada a inversiones que contribuyen a ampliar o mejorar la infraestructura y el equipamiento público.
Una provincia con elevada presión tributaria y baja inversión por habitante
Según el informe, los Recursos Tributarios de Origen Provincial (TOP) de Tucumán representan el 7,87% del Valor Agregado Bruto (VAB) estimado para 2024, una relación que coloca a la provincia en el segundo puesto entre las 24 jurisdicciones argentinas. Este indicador permite dimensionar la magnitud de los impuestos provinciales respecto de la actividad económica y muestra el peso considerable que tiene la recaudación propia sobre la economía tucumana.
Dentro de estos ingresos se incluyen tributos como Ingresos Brutos, Sellos, Inmobiliario y Automotor, además de otros impuestos provinciales. La medición excluye expresamente los fondos de coparticipación federal y las transferencias provenientes de la Nación, por lo que permite observar específicamente los recursos que Tucumán obtiene mediante su propio sistema tributario.
No obstante, el desempeño recaudatorio contrasta con los resultados del gasto de capital. El estudio establece que solamente el 4,3% del gasto total provincial corresponde a inversión de capital neta de operaciones financieras, una proporción que ubica a Tucumán entre las jurisdicciones con menor participación de este componente dentro de su presupuesto.
El panorama resulta todavía más desfavorable al considerar el gasto por habitante. De acuerdo con los cálculos presentados por Pero, la inversión provincial alcanza los $103.798 per cápita. Incluso cuando se incorpora la Inversión Real Directa realizada por el Estado nacional dentro del territorio tucumano, el indicador apenas asciende a $106.210. Con esta corrección, la provincia continúa en el penúltimo lugar entre 23 jurisdicciones comparables y ocupa la última posición del NOA.
La investigación también introduce una aclaración importante: el gasto de capital no representa exclusivamente la construcción de obras públicas, ya que puede comprender adquisiciones de equipamiento, bienes de uso y transferencias destinadas a inversiones. Pese a ello, constituye una referencia útil para comparar el esfuerzo inversor de las administraciones provinciales.
La diferencia entre lo que Tucumán recauda y lo que destina a inversiones
Una de las particularidades de Tucumán es su reducida superficie territorial en comparación con otras provincias, combinada con una importante concentración de población y actividad económica. Esta característica explica parcialmente que aparezca en los primeros puestos cuando los recursos se calculan por kilómetro cuadrado.
De hecho, el estudio reconoce que Tucumán también presenta valores relativamente elevados de gasto de capital cuando se utiliza ese criterio territorial. Sin embargo, la comparación revela una diferencia significativa: mientras la recaudación propia por kilómetro cuadrado equivale a 4,3 veces el promedio provincial argentino, el gasto de capital por esa misma superficie representa solamente 2,2 veces ese promedio.
Para el economista, esta brecha permite identificar una desproporción entre la capacidad de obtener ingresos y la decisión presupuestaria de destinarlos a inversiones. En términos generales, Tucumán aparece en una posición intermedia cuando se evalúa su recaudación propia por habitante, pero desciende hasta los últimos lugares al observar los recursos invertidos bajo ese mismo criterio.
La cuestión que plantea el informe no pasa por determinar si la provincia construye obras o dispone de fondos suficientes para afrontar todos sus compromisos, sino por analizar cuánto del dinero administrado se transforma efectivamente en inversión pública y qué prioridad ocupa este rubro frente a otras erogaciones del presupuesto.
Este diagnóstico abre una discusión sobre la composición del gasto provincial y la necesidad de examinar cómo se distribuyen los recursos entre funcionamiento del Estado, prestación de servicios, salarios, transferencias e inversiones de capital. Aunque el estudio identifica una baja participación relativa de la inversión, ese indicador por sí solo no permite establecer cuáles son las causas de la diferencia ni determinar la eficiencia de cada partida presupuestaria.
La respuesta del Gobierno: más de 40 obras y una inversión cercana a los 600 millones de dólares
Desde el Ministerio de Economía de Tucumán, conducido por Daniel Abad, rechazaron las conclusiones del informe y cuestionaron el contexto político en el que se difundió. Según manifestaron, el análisis no contempla adecuadamente las dificultades económicas que atravesaron las provincias ni los cambios en el escenario nacional durante los últimos años.
Los funcionarios señalaron que la caída de la actividad económica y de los ingresos públicos condicionó la planificación presupuestaria provincial. También hicieron referencia a la ausencia de un presupuesto nacional aprobado durante los primeros dos años de la actual administración nacional y a la modificación de las prioridades de política económica, factores que, según sostienen, alteraron las previsiones financieras de las jurisdicciones.
Como respuesta a los indicadores presentados por el economista, el Ministerio aseguró que actualmente existen más de 40 obras públicas en ejecución dentro del territorio provincial, financiadas mediante una combinación de recursos propios, créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fondos fiduciarios nacionales, entre otras fuentes.
La cartera económica sostuvo, además, que las inversiones vinculadas con estas intervenciones se aproximan a los 600 millones de dólares, una cifra presentada por el Gobierno como demostración de la continuidad de su política de infraestructura. No obstante, el monto mencionado oficialmente no constituye por sí mismo una refutación de los indicadores del informe, ya que se trata de mediciones que pueden comprender distintos períodos, fuentes de financiamiento y criterios contables.
Más allá del contrapunto entre el economista y las autoridades, los datos ponen sobre la mesa una discusión que excede las diferencias políticas: qué proporción de los recursos que aportan los contribuyentes tucumanos vuelve a la sociedad mediante inversiones públicas y cómo se compara ese esfuerzo con el de otras provincias.
El contraste entre los elevados niveles de recaudación y la reducida inversión por habitante plantea la necesidad de profundizar el análisis de las prioridades presupuestarias y de contar con información pública que permita distinguir entre obras anunciadas, proyectos financiados y gastos efectivamente ejecutados.
En definitiva, el estudio de Pablo Pero y la respuesta del Gobierno provincial reflejan dos perspectivas sobre una misma realidad fiscal. Mientras el primero advierte sobre la escasa proporción de recursos destinada a inversiones, el Ejecutivo destaca las obras en marcha y las dificultades económicas que enfrenta. El debate de fondo continúa abierto: no se trata solamente de cuánto dinero recauda Tucumán, sino de cuánto invierte, en qué lo invierte y qué resultados concretos obtiene la población con esos recursos.
