Algo se mueve en la granja peronista de Tucumán. Y esta vez no son los principales caciques del Partido Justicialista quienes pretenden quedarse con una porción mayor de poder, sino dirigentes comunales que decidieron organizarse para reclamar un lugar propio en el reparto electoral de 2027.
Referentes de 17 comunas de la Sección Oeste comenzaron a impulsar la conformación de un nuevo espacio político dentro del oficialismo, con un objetivo concreto: competir mediante un acople y conseguir representación en la Legislatura provincial.
La iniciativa introduce un elemento de tensión en un territorio donde las principales estructuras políticas ya comenzaron a posicionarse para las próximas elecciones. Los comisionados comunales, acostumbrados a cumplir un papel fundamental en la movilización territorial, pretenden ahora convertirse en protagonistas del armado electoral.
Sin embargo, la supuesta rebelión tiene una particularidad: sus impulsores se apresuraron a aclarar que no pretenden desafiar a los principales referentes del oficialismo y que solamente avanzarán si consiguen la autorización del gobernador Osvaldo Jaldo.
En otras palabras, quieren independizarse políticamente, pero sin romper con quienes conducen el espacio.
Los comisionados quieren dejar de ser actores secundarios
Uno de los principales impulsores del movimiento es Miguel «Miky» González, delegado comunal de San Pablo y Villa Nougués, quien confirmó que el propósito del agrupamiento es conseguir legisladores propios en las elecciones provinciales de 2027.
La iniciativa reúne a dirigentes de distintas localidades de la Sección Oeste. Entre los nombres que aparecen se encuentran Moisés Audil, de Villa Belgrano; Roberto López, de La Trinidad; Ana Herrera y Julio Maturana, de Arcadia; Elena Serrano y Juan Bernard, de El Manantial; y Lucas Vildoza, de San Javier.
También figuran Gustavo Marcial, de Villa Quinteros; Hernán Romano, de Santa Ana; Gastón García Biagosch, de Cebil Redondo; Jorge Rodríguez, de Rumi Punco; Teresa Gómez, de Medinas; Ricardo Boido, de Escaba; Carlos Ordóñez, de Gastona y Belicha; Cristian Nieva, de Capitán Cáceres; Dante Delgado, de El Cadillal; Juan Luis Bórquez, de Los Nogales; y Juan Carlos Norry, de Santa Lucía.
En total, la nómina difundida comprende 19 nombres vinculados con 17 comunas, aunque todavía resta conocer la confirmación individual de todas las adhesiones y cómo se distribuirán las responsabilidades dentro del nuevo espacio.
El dato político central no pasa únicamente por la cantidad de dirigentes involucrados, sino por su intención de actuar de manera coordinada. La eventual consolidación de esta estructura les permitiría negociar con mayor peso dentro del justicialismo y disputar bancas legislativas que tradicionalmente quedan en manos de dirigentes con estructuras políticas más consolidadas.
La rebelión que reconoce a Mansilla y espera la bendición de Jaldo
Pese al movimiento que generó la noticia, los impulsores del nuevo espacio intentaron despejar cualquier interpretación que pudiera transformarlos en adversarios directos de la conducción oficialista.
González aseguró que Sergio Mansilla continúa siendo el candidato «oficial» en la Sección Oeste y que el agrupamiento no pretende disputar ese posicionamiento.
«Nosotros vamos como un acople», explicó el delegado comunal.
La aclaración no es menor. Mansilla es uno de los dirigentes de mayor peso territorial dentro del peronismo del Oeste, por lo que la aparición de una nueva estructura de comisionados necesariamente introduce otra variable en las negociaciones electorales.
Sin embargo, la competencia por bancas legislativas no implica necesariamente un enfrentamiento con la conducción provincial. El sistema de acoples permite que distintos sectores presenten listas propias mientras acompañan una misma fórmula gubernamental.
Más llamativa resulta otra condición reconocida por González: el nuevo espacio solamente avanzará si recibe el visto bueno de Osvaldo Jaldo.
La posición deja expuestos los límites de esta incipiente autonomía. Los dirigentes comunales quieren mayor protagonismo, pero no parecen dispuestos a dar un paso que pueda interpretarse como un desafío abierto al gobernador.
Así, la rebelión tiene hasta ahora una característica particular: sus protagonistas quieren modificar su posición dentro de la estructura de poder sin cuestionar públicamente a quien ocupa la cúspide.
