DestacadasPolítica

La Madrid, otra vez bajo el agua: rescates, evacuados y rutas cortadas en una tragedia que Tucumán conoce demasiado

La secuencia de este miércoles 11 de marzo de 2026 en La Madrid tuvo todos los elementos de una postal devastadora: un anciano peleando contra la corriente hasta ser rescatado, familias enteras apostadas a la vera de la ruta después de abandonar sus casas, vecinos con el agua a la cintura tratando de salvar a sus perros, calles convertidas en cauces y un operativo estatal desplegado contra reloj para evitar un daño todavía mayor. No fue un episodio aislado ni una sorpresa absoluta. Fue, más bien, la reaparición brutal de una escena que el sur tucumano conoce de memoria.

La imagen más impactante de la jornada fue el rescate de un hombre mayor en medio del avance del agua. Las imágenes mostraron al anciano con el agua a la altura del pecho, intentando sostenerse mientras vecinos y equipos de emergencia coordinaban la asistencia para ponerlo a salvo. El episodio sintetizó en segundos la magnitud del drama: no se trataba sólo de calles anegadas, sino de personas expuestas a una corriente capaz de arrastrarlo todo.

Pero alrededor de esa escena hubo otras, igual de elocuentes. Unas 300 familias debieron abandonar sus viviendas y pasar la noche sobre la ruta o en zonas más altas, empujadas por el desborde y por la falta de condiciones mínimas para seguir dentro de sus casas. Hubo testimonios de vecinos que vieron cómo el agua se llevaba muebles, electrodomésticos y ropa; también relatos de familias enteras, con chicos, adultos mayores y personas con discapacidad, soportando el frío y la humedad a la intemperie mientras esperaban asistencia.

En paralelo, la dimensión humana del desastre también quedó expuesta en los rescates improvisados de mascotas. Vecinos de La Madrid cargaron a sus perros en brazos, los guiaron entre corrientes o los subieron a medios precarios para sacarlos del agua. Esa escena, que puede parecer secundaria frente al drama de las personas, en realidad completa el cuadro social de la inundación: cuando el agua entra, en esos pueblos nadie salva sólo lo imprescindible; salva lo que puede de su vida entera.

El temporal no quedó en La Madrid: el sur volvió a partirse entre cortes, barro y aislamiento

La emergencia no terminó en los barrios anegados. El temporal también volvió a golpear la conectividad de la provincia, otro síntoma clásico de cada episodio fuerte de lluvias en Tucumán. Durante la jornada hubo cortes y restricciones en rutas provinciales y nacionales, con derrumbes, árboles caídos y agua sobre la calzada. La Ruta Provincial 308 quedó interrumpida en Escaba por un derrumbe; la 338 presentó cortes por árboles caídos; la 341 sólo quedó habilitada en forma alternativa para peatones y motos; y en la 304 se recomendó circular con extrema precaución. A eso se sumó una medida especialmente sensible: el corte de la RN 157 para facilitar el drenaje del agua en La Madrid, una decisión que muestra hasta qué punto la emergencia superó la escala barrial y pasó a comprometer la circulación regional.

El Gobierno provincial confirmó además que el dique Escaba estaba erogando alrededor de 250 metros cúbicos por segundo y que el crecimiento del río Marapa, sumado a aportes del arroyo San Francisco y de otras zonas, había provocado desbordes en distintos puntos, entre ellos La Madrid. En el terreno trabajaron equipos de Vialidad, Defensa Civil, Salud, Seguridad y Desarrollo Social. Salud instaló tres tráileres sanitarios a la vera de la ruta para asistir a evacuados y personas vulnerables, mientras Desarrollo Social reforzó la entrega de alimentos, agua potable y viandas en la zona afectada.

El impacto fue tan amplio que el Gobierno suspendió las clases en toda la provincia desde el 10 hasta el 13 de marzo, con la posibilidad de usar escuelas como centros de evacuación. La resolución oficial señaló que en Tucumán se habían superado los 160 milímetros de lluvia y que era necesario revisar tanto los edificios escolares como los caminos antes de retomar la actividad. Esa decisión, excepcional en apariencia, termina siendo otro indicador de cuánto se extiende el efecto de estas tormentas cuando se combinan lluvias persistentes, suelos saturados y cuencas exigidas al límite.

La repetición como marca: 1992, 2017, 2024 y 2026 dicen que el problema no empezó ahora

El dato de fondo es que La Madrid no está atravesando una catástrofe nueva, sino la reedición de una vieja vulnerabilidad. Las imágenes más estremecedoras de la historia reciente del pueblo: el 14 de febrero de 1992 el río Marapa creció de manera desmesurada, el agua alcanzó tres metros y los 7.500 habitantes debieron refugiarse en techos y árboles hasta ser evacuados en operativos desesperados. Es decir, la memoria de un pueblo entero ya está organizada alrededor de la inundación.

Tampoco se puede mirar 2026 sin volver a 2017. En abril de aquel año, más de 100 personas tuvieron que autoevacuarse en La Madrid por el desborde del río Marapa y la crecida del arroyo El Chileno; unas 50 familias dejaron sus casas para buscar refugio en la parte alta de la ruta 157. Lo que hoy se ve —familias otra vez sobre la banquina, pertenencias perdidas, agua entrando al casco urbano— tiene un antecedente directo en aquella inundación, que además motivó estudios, promesas y planes de intervención.

Después de ese desastre, la Provincia y distintos equipos técnicos reconocieron la necesidad de una respuesta estructural. En 2021, un informe oficial de Argentina.gob.ar insistió en la necesidad de un Plan Hídrico Estratégico para prevenir inundaciones como la que sufrió La Madrid en 2017. Y ya en 2018, desde la SCAIT de la UNT, el ingeniero Eduardo Martel advertía que determinadas modificaciones sobre canales, la necesidad de terraplenes de protección, la adecuación de alcantarillas, el encauce del río Marapa y la elevación de sectores deprimidos eran piezas centrales para reducir el riesgo. En otras palabras: hace años que el diagnóstico está hecho.

La reiteración no se limita a La Madrid. En marzo de 2024, el Comité de Emergencia provincial ya había debido intervenir en el sur tucumano por desbordes de ríos y arroyos; sólo en Santa Ana se evacuó a 300 familias y la Ruta 331 sufrió cortes. En enero de 2026, el propio Gobierno volvió a reportar más de 150 milímetros caídos en poco tiempo, anegamientos en el sur y el este y casi 600 milímetros acumulados en algunas zonas durante ese mes. Ahora, apenas semanas después, la provincia vuelve a enfrentar evacuados, rutas comprometidas, campos saturados y pueblos pendientes del comportamiento de ríos y diques. La repetición ya no es una impresión vecinal: está documentada por los partes oficiales.

Los meteorólogos también aportan una explicación que ayuda a entender por qué el daño se vuelve recurrente. Leónidas Minetti explicó este miércoles que el problema no pasa sólo por un pico de lluvia en un día, sino por la acumulación de jornadas consecutivas con precipitaciones y la saturación del suelo. En enero, el observador Cristofer Brito había marcado algo parecido: en tres o cuatro días había llovido lo que suele caer en todo un mes, y buena parte de los campos del sur ya no absorbían más agua. Sumado a eso, el pronóstico trimestral difundido esta semana anticipa para marzo, abril y mayo precipitaciones por encima de lo habitual en Tucumán. Es decir, el fenómeno del día tiene una causa inmediata, pero la amenaza de repetición sigue abierta.

La conclusión incómoda es que Tucumán no está frente a una rareza sino frente a una fragilidad reiterada. Cada nuevo temporal reactiva el mismo repertorio: evacuados, rescates, rutas cortadas, escuelas cerradas, asistencia de urgencia y promesas de obras más profundas. Cambian los nombres de los funcionarios, cambian algunas cifras y cambian los videos virales, pero el libreto se parece demasiado. La Madrid, otra vez bajo el agua, no cuenta sólo el drama de un día; cuenta la persistencia de un problema que la provincia arrastra desde hace décadas y que todavía no logra resolver de fondo.

Related posts

Extorsión, fake news y suplantación: el caso de Colalao del Valle que expuso una maniobra digital

a0051376

Tucumán confirmó el primer caso de chikungunya en 2026 y evalúan dos sospechosos más

a0051376

Emprender en Tucumán, cuesta arriba: la FET advierte que la presión impositiva deja al comercio “fuera de la cancha”

a0051376

Dejar un comentario