El escenario político de Tucumán comienza a mostrar una disputa mucho más ajustada de cara a las elecciones provinciales de 2027. Según el último relevamiento de CB Global Data, el gobernador Osvaldo Jaldo conserva el primer lugar en intención de voto, pero Lisandro Catalán, presidente de La Libertad Avanza en la provincia, se posiciona a apenas 3,9 puntos porcentuales. La diferencia resulta particularmente significativa por la presencia del exgobernador Juan Manzur, quien aparece tercero y podría convertirse en un factor determinante para las aspiraciones de reelección del actual mandatario.
La encuesta, realizada entre el 11 y el 15 de octubre, coloca a Jaldo con el 33,3% de las preferencias, a Catalán con el 29,4% y a Manzur con el 14,9%. Los números plantean un escenario en el que el oficialismo provincial enfrenta dos desafíos simultáneos: la competitividad creciente de una alternativa libertaria y la posibilidad de que una parte del electorado históricamente identificado con el peronismo encuentre representación en una candidatura diferente a la del gobernador.
Catalán se posiciona como la principal amenaza electoral para Jaldo
El dato más contundente del relevamiento es la escasa distancia que separa a Jaldo de Catalán. Mientras el gobernador cuenta con el respaldo de la estructura política provincial y la visibilidad que le proporciona la gestión, el referente de La Libertad Avanza consigue ubicarse a menos de cuatro puntos, una diferencia que, considerando el margen de error informado por la consultora, no permite establecer una ventaja estadísticamente concluyente para ninguno de los dos.
Con el 29,4%, Catalán aparece como el principal adversario del oficialismo y concentra una intención de voto ampliamente superior a la de los restantes dirigentes opositores. Entre ambos reúnen el 62,7% de las preferencias, lo que muestra una fuerte concentración del escenario electoral alrededor de sus figuras.
Aunque una medición aislada no permite afirmar que Catalán haya crecido respecto de encuestas anteriores, su proximidad con el gobernador representa una señal política relevante. El dirigente libertario se instala como una alternativa competitiva frente al peronismo gobernante, mientras avanza en la construcción territorial de su espacio con la mirada puesta en 2027.
Manzur, el factor que podría complicar la reelección del gobernador
Sin embargo, el principal problema político para Jaldo podría estar dentro del propio universo justicialista. El 14,9% de intención de voto que registra Juan Manzur representa un caudal electoral considerable que, ante una eventual competencia entre ambos dirigentes, podría fragmentar las preferencias de los votantes peronistas y debilitar las posibilidades del oficialismo provincial.
El exgobernador, identificado en el relevamiento con el sector kirchnerista del peronismo, aparece como una tercera opción con un nivel de adhesión muy superior al de otras fuerzas tradicionales. Su presencia abre un interrogante fundamental: qué ocurriría con ese porcentaje si el justicialismo llegara dividido a las urnas y hasta qué punto esos electores estarían dispuestos a respaldar a Jaldo en ausencia de una candidatura de Manzur.
La encuesta muestra que, considerados por separado, Jaldo y Manzur reúnen el 48,2% de las preferencias. Pero esa suma no significa que sus votos puedan trasladarse automáticamente de uno a otro. Parte del electorado que respalda al exgobernador podría hacerlo precisamente por su diferenciación política respecto de la actual conducción provincial.
En ese contexto, una eventual candidatura de Manzur podría beneficiar indirectamente a Catalán, aun sin que el dirigente libertario necesite captar directamente esos votos. Si el peronismo divide su base electoral entre dos postulantes competitivos, el candidato de La Libertad Avanza podría encontrar mejores condiciones para disputar la Gobernación.
De todos modos, el estudio no permite determinar cuántos de los votantes que hoy eligen a Manzur optarían por Jaldo en un escenario sin el exgobernador. Esa transferencia continúa siendo una hipótesis política y no un dato comprobado por la medición.
Una elección abierta en la que cada voto puede resultar decisivo
Por detrás de los tres dirigentes principales, el panorama aparece mucho más fragmentado. José “Lucho” Argañaraz, de la UCR, alcanza el 2,7%; Alberto “Tito” Colombres Garmendia, del PRO, obtiene el 1,3%; y Ricardo Bussi, de Fuerza Republicana, registra el 0,9%. Otras alternativas suman el 4,5%, mientras que el 3,7% manifestó su intención de votar en blanco.
Otro elemento que podría incidir en el resultado es el 9,3% de indecisos, un segmento suficientemente importante como para alterar las posiciones actuales si terminara inclinándose mayoritariamente por alguno de los candidatos.
El relevamiento se realizó mediante cuestionarios online y cuenta con una base específica de 1.009 casos para intención de voto a gobernador. La ficha técnica general informa 1.038 entrevistados, un margen de error de ±3,1 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%, según los datos publicados por la consultora.
A varios meses de las elecciones, los números no constituyen un pronóstico definitivo, pero sí exponen un desafío para el oficialismo tucumano. Jaldo sigue primero, aunque con una ventaja estrecha sobre Catalán, mientras Manzur conserva una porción del electorado peronista que podría resultar decisiva en una elección ajustada.
La paradoja política es evidente: el principal beneficiado por una eventual división del justicialismo podría ser el dirigente de La Libertad Avanza. Si Jaldo y Manzur terminan compitiendo por una base electoral parcialmente compartida, Catalán tendría la posibilidad de disputar la Gobernación frente a un peronismo fragmentado.
La encuesta deja así una advertencia para el oficialismo: el desafío de Jaldo no pasa solamente por contener el crecimiento de Catalán, sino también por evitar que la interna peronista termine convirtiéndose en una ventaja electoral para su principal adversario.
