El estadio Vila Euclídes, en el cordón industrial de San Pablo, fue el escenario donde Luiz Inácio Lula da Silva lanzó el domingo la campaña hacia las elecciones del 4 de octubre. En ese mismo campo de juego, hace casi medio siglo, Lula, en aquella época líder sindical, estuvo al frente de huelgas decisivas para poner contra las cuerdas a la dictadura.
“La emoción que siento hoy aquí es única, es más fuerte que la que sentí en este mismo estadio en 1979”, confesó. La sociedad necesita saber, siguió el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), cuáles fueron los orígenes de aquel movimiento reprimido por las Fuerzas Armadas y la prisión de dirigentes, incluyendo al entonces metalúrgico Lula.
De no haber ocurrido aquella asamblea de 1979 en la que habló subido a la mesa de un bar y sin micrófono, difícilmente hubiera ocurrido todo lo posterior: fortalecimiento del movimiento sindical, unidad de los trabajadores del estratégico núcleo fabril paulista y la posterior fundación de PT en 1980, ya con el apoyo de diversos sectores políticos, la Iglesia católica, intelectuales y militantes que habían cumplido un papel trascendente durante la resistencia.
En ese momento Lula nombró a José Dirceu y José Genoino, dos dirigentes históricos de la agrupación.
Las imágenes aéreas sobre el acto de Lula en el estadio paulista y Flávio Bolsonaro, en la playa de Copacabana, muestran más público en el evento petista.
Según estimó el diario Folha de San Pablo, hubo entre 20 mil y 30 mil personas en la cancha paulista, mientras un relevamiento de la Universidad de San Pablo indicó 8,9 mil personas en la concentración bolsonarista.
