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El nuevo acople peronista sacude el tablero electoral: 17 comunas reúnen casi 95 mil electores y desafían a los históricos dirigentes del Oeste

Con el respaldo de Osvaldo Jaldo, un grupo de comisionados comunales busca disputar espacios propios en la Legislatura tucumana. El armado concentra el 61% del padrón rural de la Sección Oeste y aspira a conseguir dos bancas en 2027. La jugada abre una nueva disputa por el poder dentro del oficialismo y amenaza con modificar el reparto tradicional de candidaturas.

A siete meses de las elecciones provinciales del 9 de mayo de 2027, el peronismo tucumano comienza a mostrar movimientos que podrían alterar su estructura de poder. Esta vez, la novedad no proviene de los intendentes ni de los dirigentes históricos del Partido Justicialista, sino de un grupo de referentes comunales que decidió organizarse para reclamar representación legislativa propia.

El nuevo espacio, impulsado por dirigentes de 17 comunas rurales de la Sección Oeste, tiene un argumento político de peso: las localidades donde ejercen influencia reúnen 94.399 electores habilitados para votar, según un relevamiento de la consultora Datacivis realizado sobre el padrón electoral de 2025.

La cifra representa aproximadamente el 61% de los 154.888 ciudadanos empadronados en las 43 comunas rurales de esa sección electoral. En términos territoriales, el espacio representa a menos de la mitad de las comunas, pero sus jurisdicciones concentran a más de seis de cada diez electores rurales.

El dato no significa que los dirigentes tengan garantizados esos votos. Sin embargo, permite dimensionar la importancia de una alianza que busca transformar su presencia territorial en poder político dentro de la Legislatura.

Una rebelión contra los históricos referentes del peronismo

Durante años, los comisionados comunales constituyeron una pieza fundamental de la maquinaria electoral del peronismo tucumano. Su capacidad para movilizar dirigentes, organizar estructuras locales y sostener el trabajo político en pequeñas poblaciones resultó decisiva en numerosas elecciones.

Sin embargo, esa influencia no siempre se tradujo en representación propia dentro de la Cámara Legislativa.

Las listas estuvieron tradicionalmente dominadas por intendentes, exintendentes y referentes de mayor peso político, mientras que numerosos dirigentes comunales ocuparon un lugar subordinado en el armado electoral.

Esa distribución es precisamente la que busca discutir el nuevo espacio.

Uno de los impulsores es Miguel “Miky” González, delegado comunal de San Pablo y Villa Nougués, quien adelantó que la intención es competir mediante un acople dentro del oficialismo.

Entre las localidades cuyos dirigentes participan del armado aparecen Villa Quinteros, Santa Ana, Cebil Redondo, El Manantial, La Trinidad, San Javier, El Cadillal, Los Nogales, Medinas, Escaba y Rumi Punco, entre otras.

La intención, al menos por ahora, no sería enfrentar directamente la conducción electoral de Sergio Mansilla, señalado como principal referente de la lista oficial del peronismo en el Oeste, sino construir una alternativa capaz de captar sufragios propios.

El objetivo que manejan los impulsores de la iniciativa es conseguir dos bancas legislativas.

De concretarse, el movimiento permitiría que dirigentes acostumbrados a trabajar para las candidaturas de otros sectores pasen a tener representación y capacidad de negociación propias.

Jaldo dio luz verde y abrió un nuevo frente interno

Lejos de intentar frenar el armado, el gobernador Osvaldo Jaldo decidió respaldarlo públicamente.

“No le veo nada de malo. Al contrario: van a tener mi apoyo aquellos que se organizan para salir a competir”, expresó el mandatario ante una consulta de Tendencia de Noticias.

El aval del gobernador modifica el escenario político porque otorga legitimidad a una estructura que podría competir por votos con otros sectores del propio oficialismo.

La decisión también puede interpretarse como parte de una estrategia para ampliar la oferta electoral del peronismo sin romper su unidad alrededor de la candidatura provincial.

En el sistema de acoples tucumano, diferentes listas legislativas pueden acompañar una misma fórmula para gobernador y vicegobernador. Esto permite que dirigentes de un mismo espacio político compitan entre sí por cargos legislativos mientras respaldan una candidatura común al Poder Ejecutivo.

La aparición del nuevo sector plantea, además, un desafío para los dirigentes tradicionales del Oeste, que podrían encontrarse frente a competidores surgidos de sus propias estructuras territoriales.

La disputa no es menor. La Sección Oeste elige 18 legisladores provinciales y cada banca tiene valor tanto en el reparto institucional como en las negociaciones internas del peronismo.

Así, lo que comenzó como un reclamo de mayor protagonismo comunal podría convertirse en una discusión más profunda sobre quiénes representan verdaderamente al interior y quiénes deben ocupar los lugares expectables en las listas.

Casi 95 mil electores, pero ninguna banca asegurada

Los números del relevamiento permiten comprender la magnitud del nuevo espacio.

Las 43 comunas rurales del Oeste concentran 154.888 electores, distribuidos en 475 mesas de votación. De ese universo, las jurisdicciones vinculadas con el nuevo armado reúnen 94.399 electores y 279 mesas.

Esto equivale a casi el 61% del padrón rural de la sección y a aproximadamente el 59% de sus mesas.

No obstante, existe una diferencia fundamental entre tener presencia política en un territorio y conseguir efectivamente sus votos.

Los 94.399 ciudadanos registrados en esas comunas no constituyen un caudal electoral propio ni pueden considerarse sufragios asegurados para el nuevo acople. Para transformar ese potencial en representación legislativa, sus dirigentes deberán presentar candidatos competitivos y obtener el acompañamiento de los electores.

También influirán la participación electoral, el rendimiento de las otras listas y el sistema de distribución de bancas.

Por lo tanto, las dos legislaturas que aspiran a conquistar representan una meta política y no una proyección electoral confirmada.

Lo que sí queda en evidencia es que la organización de los comisionados introduce un nuevo actor en la disputa interna del peronismo tucumano.

El respaldo de Jaldo abre la puerta a que los dirigentes comunales compitan con mayor autonomía, aunque todavía deberá comprobarse si esa libertad se traducirá en candidaturas efectivas y en lugares dentro de la Legislatura.

La situación encierra una paradoja para el oficialismo: mientras busca mostrar unidad detrás de la conducción provincial, permite que diferentes sectores comiencen a disputar entre sí los espacios de poder.

El interrogante hacia 2027 es si el nuevo acople conseguirá modificar el histórico reparto de bancas del peronismo o si terminará convertido en otra herramienta electoral para acumular votos dentro de la misma estructura de poder.

Por ahora, los comisionados ya consiguieron algo que hasta hace poco parecía reservado a los principales referentes partidarios: sentarse a discutir su propio lugar en el tablero electoral tucumano.

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