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Chahla ninguneó a Manzur y lo borró del escenario peronista: “Estamos todos, no falta nadie”

El 17 de octubre dejó una postal difícil de ignorar en la política tucumana. Mientras el peronismo celebraba el Día de la Lealtad con dos actos separados, Rossana Chahla eligió el escenario del Hipódromo para pronunciar una frase que tuvo un destinatario político evidente, aunque nunca lo mencionó por su nombre.

“Estamos todos, señor gobernador. No falta nadie acá”, afirmó la intendenta capitalina ante Osvaldo Jaldo y miles de militantes.

El detalle no era menor: Juan Manzur, dos veces gobernador de Tucumán y actual senador nacional, no estaba allí. A esa misma jornada le había puesto su propia impronta encabezando una convocatoria en el club Defensores de Villa Luján, donde reunió a los sectores del justicialismo enfrentados con la conducción provincial.

En ese contexto, las palabras de Chahla difícilmente podían pasar como una simple expresión de entusiasmo. Su afirmación sonó a ninguneo hacia el exmandatario y a una reivindicación del liderazgo de Jaldo como centro del poder peronista en Tucumán.

Un mensaje para Manzur sin necesidad de nombrarlo

La frase de Chahla fue precedida por una referencia al clima de la jornada. La intendenta recordó que los días peronistas suelen asociarse con el sol, pero aseguró que, pese al cielo nublado, aquel 17 de octubre era más peronista que nunca.

Después llegó la sentencia sobre las presencias y las ausencias.

El contraste resultó contundente: mientras Manzur intentaba demostrar que conserva capacidad de convocatoria y peso propio dentro del justicialismo, la intendenta capitalina presentaba al acto encabezado por Jaldo como si allí estuviera representado todo el movimiento.

El mensaje político era sencillo: para el sector gobernante, la celebración podía considerarse completa sin Manzur.

La expresión adquirió especial relevancia por el lugar que ocupa Chahla en el mapa provincial. La intendenta gobierna la capital tucumana y es una de las principales figuras institucionales del oficialismo. Su posicionamiento público tiene, por lo tanto, un peso que excede el de una simple intervención durante un acto partidario.

Aunque no mencionó al senador, la frase funcionó como una forma de minimizar su ausencia y restarle importancia a la demostración política que organizaba simultáneamente.

De la convivencia política al ninguneo público

El episodio también refleja el deterioro de las relaciones dentro de un espacio que durante años compartió responsabilidades de gobierno.

Jaldo fue vicegobernador durante la administración de Manzur y luego lo sucedió al frente del Poder Ejecutivo provincial. Chahla, por su parte, ocupó el Ministerio de Salud durante la gestión del exmandatario antes de llegar a la intendencia capitalina.

Los tres formaron parte de un mismo proyecto político. Sin embargo, la disputa por la conducción del peronismo y las diferencias respecto del vínculo con el gobierno nacional terminaron por profundizar el distanciamiento.

El 17 de octubre dejó esa fractura a la vista.

Desde Villa Luján, Manzur cuestionó el acercamiento de Jaldo al presidente Javier Milei y buscó posicionarse como referente de un peronismo opositor a las políticas nacionales.

En el Hipódromo, en cambio, el gobernador exhibió el acompañamiento de intendentes, legisladores, funcionarios y dirigentes territoriales, con Chahla y el vicegobernador Miguel Acevedo entre sus principales respaldos.

La intendenta fue incluso más allá del acompañamiento institucional. Con su intervención, contribuyó a instalar la idea de que el peronismo que importa políticamente es el que se encuentra detrás de Jaldo.

El ninguneo resulta particularmente significativo por la historia compartida entre los protagonistas. Quien alguna vez integró el gabinete de Manzur hoy aparece restándole relevancia a su ausencia en una de las celebraciones más simbólicas del justicialismo.

Chahla eligió a Jaldo y la interna ya mira a 2027

El discurso de la jefa municipal no se limitó a aquella frase. También reivindicó los principios históricos del peronismo y ratificó su trabajo conjunto con el gobernador y el vicegobernador.

Su mensaje dejó poco margen para las interpretaciones respecto de su actual alineamiento político: Chahla está posicionada junto a Jaldo en la disputa interna del oficialismo provincial.

La escena cobra mayor importancia cuando se observa el calendario electoral. Las elecciones provinciales previstas para el 9 de mayo de 2027 aparecen como el próximo gran escenario de confrontación entre los sectores que responden al gobernador y al exmandatario.

Mientras Manzur busca recuperar protagonismo y disputar la conducción, Jaldo intenta consolidar su liderazgo con el respaldo de la estructura territorial del oficialismo.

En ese tablero, Chahla ocupa un lugar estratégico. Su peso institucional en San Miguel de Tucumán la convierte en una aliada relevante para cualquier proyecto que aspire a gobernar la provincia.

Sin embargo, las declaraciones del Día de la Lealtad también dejan una contradicción difícil de disimular: mientras el peronismo proclama la necesidad de permanecer unido, sus principales dirigentes profundizan las diferencias y hasta ponen en discusión quiénes merecen ser considerados parte del mismo espacio.

Chahla dijo que no faltaba nadie, pero Manzur estaba en otro acto y la división del peronismo tucumano era inocultable.

La intendenta no necesitó pronunciar el apellido del exgobernador para convertir su ausencia en un mensaje político. Y aunque no explicitó que sus palabras estuvieran dirigidas a él, el contexto transformó aquella frase en uno de los gestos más elocuentes de una interna que ya se disputa públicamente.

En el Día de la Lealtad, Chahla dejó en claro a quién acompaña. Y, con una frase, también dio a entender de quién puede prescindir políticamente.

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