La investigación por la brutal agresión sufrida por Patricio Ledezma (19) a la salida de un boliche en Tafí del Valle sumó un giro en las últimas horas: Santiago Bagne, uno de los imputados, declaró ante la fiscalía y su relato empujó a las partes a reordenar la estrategia y pedir nuevas medidas de prueba. El hecho ocurrió el jueves 29 de enero y, desde entonces, el expediente pasó por audiencias, prisión preventiva y liberaciones con restricciones, mientras se intenta determinar cuántas personas participaron y qué rol tuvo cada una.
Cuatro momentos clave en la madrugada del 29 de enero
Tras la exposición de Bagne, se reconstruyó una línea de tiempo con cuatro episodios que, según su versión, marcaron el derrotero de esa madrugada. El primero se habría dado dentro del boliche, con una pelea entre Belisario Iturbe y Ledezma, en medio de versiones contrapuestas sobre el origen del conflicto.
El segundo incidente tuvo como protagonista al propio Bagne: reconoció que fue expulsado del local bailable “La Cañada” y que, en ese contexto, se produjo un forcejeo con personal de seguridad.
El tercer momento, ya en el exterior, habría ocurrido cuando Ledezma salió del boliche y se cruzó otra vez con el grupo; y el cuarto —el más delicado— es el que se investiga con mayor foco: el imputado afirmó que Ledezma intentó escapar, pero que fue derribado y que recibió un golpe que lo dejó en el suelo, además de mencionar a otros jóvenes presentes.
Pericias, celulares secuestrados y testigos del boliche
Con la causa ahora bajo la órbita del fiscal Gerardo Salas, el paso inmediato apunta a contrastar o descartar lo dicho por el imputado con prueba técnica. En esa línea, la querella reclamó acelerar pericias sobre los teléfonos celulares secuestrados para analizar comunicaciones previas y posteriores al hecho y determinar si existió organización o acuerdo previo.
Otro punto que aparece como clave es la declaración del personal de seguridad del boliche. Para las partes, su testimonio puede ayudar a precisar qué ocurrió dentro del local, por qué se dispuso la expulsión y qué pasó en los minutos previos al ataque.
En paralelo, se revisan registros fílmicos y fotografías. En ese marco, Bagne identificó a varias personas que aparecen en imágenes incorporadas al expediente, lo que podría abrir la puerta a nuevas citaciones.
Posibles nuevas imputaciones y reglas de conducta para los acusados
El foco del expediente está puesto en determinar si se trató de un ataque grupal —como sostiene la acusación— o de una pelea con participación más acotada, como afirman las defensas. Esa discusión no es menor: de ella depende el alcance de responsabilidades y la eventual recalificación de los hechos.
Según se informó, algunos de los jóvenes mencionados ya se pusieron a disposición del Ministerio Público y el fiscal deberá resolver si los convoca a declarar y, con ese aporte, evaluar si corresponde formalizar nuevas imputaciones.
En cuanto a la situación procesal, Bagne recuperó la libertad tras una audiencia en Monteros, aunque continúa vinculado a la causa bajo reglas de conducta, entre ellas la prohibición de acercamiento a la víctima y la obligación de no entorpecer la investigación. Mientras tanto, la investigación sigue abierta y el expediente entra en una etapa decisiva, marcada por pericias, cruces de testimonios y análisis de evidencia digital.
