La Policía investiga una denuncia por un presunto abuso sexual contra una adolescente de 14 años que habría ocurrido durante una fiesta realizada en la zona de El Corte, en Yerba Buena. De acuerdo con lo que se conoció, la presentación fue realizada por la madre de la menor en la guardia policial del Hospital Padilla, donde la joven fue asistida tras regresar del evento.
Según el relato incorporado a la denuncia, la adolescente había asistido a una fiesta en el área de Altos San Javier junto a un grupo de amigas. En ese marco, y siempre de manera presunta, se habría producido el ataque en un sector de baños por parte de dos jóvenes que la víctima no habría podido identificar. La profesional médica que la atendió habría constatado signos compatibles con una agresión, lo que derivó en el inicio de las actuaciones.
Por estas horas, la investigación se centra en reconstruir la dinámica del encuentro, identificar a los asistentes y establecer responsabilidades, tanto en lo estrictamente penal como en lo vinculado a la organización del evento.
Aforo desbordado y alcohol: las irregularidades que se repiten
El caso también volvió a exponer un problema que vecinos y autoridades vienen señalando desde hace tiempo: fiestas masivas promocionadas en redes sociales, con presencia mayoritaria de estudiantes secundarios, venta de entradas online y consumo de alcohol pese a la prohibición para menores.
De acuerdo con información atribuida a fuentes municipales, el evento del fin de semana habría reunido entre 800 y 900 personas, con un porcentaje abrumador de menores de edad, y habría superado ampliamente la capacidad permitida. En paralelo, se indicó que en este tipo de encuentros se comercializan “mesas” de alto valor para grupos, con acceso a sectores exclusivos y consumo incluido, además de venta en barras.
Desde el Municipio de Yerba Buena señalaron que iniciaron trámites para sancionar al responsable del evento y pidieron la intervención del IPLA para reforzar controles, especialmente ante sospechas de expendio de alcohol a menores.
Operativo de madrugada y un debate que apunta a organizadores, salones y familias
Pasadas las cuatro de la madrugada, personal de la Guardia Urbana Municipal y efectivos policiales montaron un operativo de emergencia en la zona. Según se informó, realizaron controles de alcoholemia y buscaron ordenar la desconcentración para evitar que grupos de adolescentes circularan por la calzada o se concentraran en inmediaciones de la rotonda, un punto que suele quedar como “zona de espera” hasta que los retiren.
Vecinos advirtieron que, cuando estos eventos terminan, muchos jóvenes quedan en la calle por largos períodos y en condiciones riesgosas. En el debate también aparece la responsabilidad de los adultos: desde el barrio y desde el propio municipio remarcaron la necesidad de que las familias tomen mayor intervención al momento de retirar a los chicos.
En cuanto al esquema de funcionamiento, desde el área de Seguridad municipal explicaron que enfrentan una dificultad recurrente: salones habilitados que serían subalquilados a terceros para organizar fiestas privadas. En esos casos, organizadores y propietarios suelen deslindar responsabilidades entre sí, mientras el Estado local intenta determinar si se violaron normas de habilitación, aforo y seguridad.
La investigación seguirá su curso para esclarecer el hecho denunciado y, en paralelo, las autoridades anticiparon medidas administrativas para determinar eventuales sanciones por irregularidades en la organización.
